Cinco notas sobre los talleres emergentes @MejoreduMX


Qué cosa tan maravillosa es el cerebro. Hoy sabemos que el cerebro necesita emocionarse para aprender[1] y que el juego es la estrategia por excelencia en aras de movilizar saberes, enfrentar conflictos cognitivos y construir nuevo conocimiento.

Aunque niños y adultos aprenden en formas y tiempos diferentes, la emoción es el factor presente en cada etapa de la vida y en cada proceso de aprendizaje. Por eso es digno de reconocer el esfuerzo de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) al promover los “Talleres emergentes de formación docente. Itinerarios para el re-encuentro”, dirigidos a maestras y maestros frente a grupo, directores, supervisores y apoyos técnicos de educación básica y media superior

La didáctica del formato está basada en la metáfora de un viaje, con una ruta que comprende cinco estaciones para cada una de las funciones antes mencionadas, haciendo énfasis en la reflexión, el diálogo y la narración de las experiencias docentes en el marco de la pandemia de Covid-19, como herramientas para recuperar el bienestar emocional según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “(…)es el estado de ánimo en el cual una persona se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a la comunidad” (apud García, 2013).

Sin embargo, hay algunas áreas de oportunidad y puntos ciegos en la propuesta emergente que son dignos de mencionar en aras de lograr verdaderamente el bienestar emocional de los docentes mexicanos.

1.- ¿Y La Profeco?

La falta de autonomía de la Comisión, es evidente en el enfoque de los talleres, pues la Secretaría de Educación Pública es la principal fuente de estrés y frustración para los maestros mexicanos, pues con la actuación del USICAMM, de las secretarías de los Estados que justifican sus acciones (o la falta de ellas) en el trabajo del Secretario de Educación, entre otras áreas de oportunidad de La SEP, no es mencionada en las guías.

Apelando a la metáfora, el viaje tiene fallas de origen y la PROFECO no existe, luego entonces los viajeros no podemos pensar que el bienestar es algo que “surge de adentro”, cuando “afuera”, las fuentes de estrés prevalecen.

2.- La infodemia institucional

En la estación 2 del viaje de supervisores escolares, la guía del taller alerta sobre la infodemia, que “se refiere a la cantidad excesiva de información sobre un tema en específico que se genera en un periodo corto de tiempo (sic)”

¿Qué sucede cuando la Secretaría de Educación no cumple en tiempo y forma con contenidos, resultados, informes, guías? Entre otras cosas, se genera justo eso que la segunda estación del viaje de supervisores advierte: la proliferación de todo tipo de información con la consecuente carga de estrés para los docentes mexicanos.

Es tan grave la infodemia  promovida desde la Secretaría de Educación Pública, que hay todo un mercado construido sobre ella. Youtubers, cuentas anónimas, grillos que buscan posicionarse en las redes sociales para difundir su agenda, etcétera, han hecho fama y fortuna gracias a esta gran área de oportunidad de la Secretaría. Sin duda.

3.- La democratización del conocimiento y las sociedades de la información

Gracias a los avances tecnológicos, tenemos expertos analizando en tiempo real la pandemia, al premio Nobel de Economía hablando en una sesión de la crisis presente y de seminarios de postdoctorado al que cualquiera puede entrar con una conexión a internet.

Sin embargo, tenemos también a oportunistas, mercaderes de la infodemia y líderes gremiales que aparecen incrustados de vez en cuando entre voces calificadas para consolidar su negocio. Entonces, el tema de las emociones no es menor pues estamos hablando al mismo tiempo de los maestros como ciudadanos críticos, analíticos y reflexivos.

Y es que la democratización del conocimiento exige una postura clara frente al tipo de sociedad en el que el docente vive y trabaja.

En la sociedad de la información, la emoción sustituye a la razón. La simpatía personal es el mayor argumento. Las filias y fobias se imponen construyendo consignas y panfletos en lugar de la razón, la lógica y las evidencias

Y para muestra, un botón.

En algún lugar de la geografía jarocha, existía un programa de radio denominado “la voz del pueblo” dirigido por un locutor muy carismático, amable y elocuente. Con las características anteriores y el imaginario colectivo, la justa indignación de los habitantes de varios poblados fue usada en contra de ellos y a favor de quienes estaban detrás del programa: un diputado, un líder magisterial y el cacique de la región.

Lo anterior, se descubrió cuando alguien dio la voz de alarma y algunos abusados detectaron la estrategia. Sobra decir que el mismo programa se encargaba de difamar y desactivar a quienes señalaban las graves y grandes contradicciones e inconsistencias del mismo (cualquier rival del líder sindical, del cacique de la región o del inepto legislador).

En la sociedad de la información, el ciudadano cree a ciegas,  los objetos de su fe piden votos de confianza per se. No hay cabida alguna al pensamiento crítico, se prioriza en todo momento la simpatía personal y el falso poder del carisma.

En la sociedad del conocimiento, ya hay una selección de la información de acuerdo a una postura crítica que vuelve al individuo analítico y reflexivo. Sobra decir que esto no necesariamente tiene que ver con grados académicos o títulos colgados en la pared.

En la sociedad de la sabiduría, la utopía de Galeano nos hace caminar y aunque no la alcancemos, el objetivo es perseguirla a toda costa. Es la sociedad del bien común, de la fraternidad y el respeto. Casi nada.

4.- Emociones. Arma de doble filo

Por todo lo anterior, emociones que surgen y secuestran a la amígdala, debido a la justa indignación, al anhelo de justicia, al reclamo de equidad , entre otras, pueden ser utilizadas en contra del ciudadano de la sociedad de la información, al validar con su apoyo a cualquiera con carisma, agenda y voluntad para conseguir sus particularísimos fines y propósitos. Eso es un hecho. Sólo hay que ver a algunos gobernadores y secretarios de educación que se montaron sobre estas emociones magisteriales con el único propósito de llegar al poder.

5.- El blog institucional. Incompleto pero interesante

La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) tiene un blog. Hubiéramos preferido  que tuviera autonomía, pero ya que no es posible,  debemos trabajar con lo que hay.

En estricta justicia, el blog es una plataforma insuficiente pero interesante. Por ejemplo, para apuntalar estos talleres emergentes, ahí se ofrecen dos itinerarios formativos: “Arte, educación y emociones en tiempos de contingencia” y “Sistematización de la experiencia educativa, aprendizajes en tiempos de contingencia” son excelentes. Vale la pena trabajarlos.

Con base en estas notas sobre los talleres emergentes de Mejoredu, cabría preguntarse ¿en qué tipo de sociedad nos ubica la Comisión con respecto al trabajo de la Secretaría de Educación en los Talleres Emergentes? Para reflexionar, sin duda.


[1] http://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con4_uibd.nsf/AC3E2F3D38FA82E1052580EC0073E72D/$FILE/EL_PAÌS.pdf


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