Aurelio Nuño vs Marx Arriaga; dos caras de una misma moneda

¿Qué es lo que se tiene que poner en la mesa del debate? Quizás pudiera ser que el magisterio y la niñez mexicana seguimos estando solos...
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El pasado 28 de febrero se realizó un debate o un encuentro entre Aurelio Nuño Mayer, quien fuera secretario de Educación Pública en el sexenio de Enrique Peña Nieto y Marx Arriaga, director de materiales educativos de la SEP en la actual administración bajo el cargo de la maestra Leticia Ramírez Amaya. El ansiado evento convocado por el periodista Joaquín López-Dóriga en su espacio de Grupo Fórmula, dejó al descubierto muchos detalles que desde el punto de vista del magisterio y en lo particular de un servidor, pintan de cuerpo completo a ambos personales y más allá de ellos, a los grupos de poder e ideología que están tras de ellos y nos dan a conocer dos caras de una misma y cada vez más devaluada moneda.

A esto, querido lector, puedo agregar que en ambos tamices de pragmatismo ideológico político de tan notables personajes se ve prácticamente y con mucha crudeza la gran soledad en la que vive el magisterio en medio de las luchas ideológicas y políticas. De entrada, ambos personajes, parten sus puntos de vista desde una muy profunda y seria falta de autocrítica, tanto de uno como de otro. Evidentemente, el espacio también fue muy corto de tiempo, ya que no fueron más allá de 40 minutos de discusión que no tuvo argumentos de fondo y sí mucha grilla. Sin ser un debate organizado, regulado con tiempos y formas, contundentemente Aurelio Nuño fue rebasado. Su papel se cerró a ser un golpeador, en un plan muy virulento de combatir a la persona y no a sus ideas, argumentos o posturas. Y lo anterior quedó de manifiesto en las varias ocasiones en que no permitió que Marx Arriaga diera respuesta a sus señalamientos.

Entonces, como figura política, yo colocaría al futuro diputado federal en una misma distancia o en una equivalencia a personajes como Kenia López Rabadán o Lilly Téllez, que son políticos que, si bien nadie les puede recriminar no ser combativos y críticos con el régimen obradorista, aun no alcanzan a comprender y entender el sentido original de muchos movimientos y transformaciones por las que ha tenido que pasar nuestro país. Entonces, sí lo único que les preocupa es “pegarle” al presidente y a su proyecto como si esa fuera su única “demócrata” misión, entonces vamos en sentido contrario a la historia. Aurelio Nuño demostró tener valentía, hasta arrojo si se quiere, en su energía al expresarse, pero en su contenido denotó una terrible falta de información, tanto de la reforma impulsada por él mismo, como de la actual, denominada Nueva Escuela Mexicana.

Y aquí entra a escena Marx Arriaga, quien a pesar de hacer un buen esfuerzo de comunicación y tratar de no caer en las provocaciones de su contrincante, no pudo concretar con firmeza porqué considerarían ellos que esta reforma de la NEM es la oportunidad para empezar a resolver muchos de los grandes problemas del país. Y no lo supo concretar no solo por el avasallamiento de Nuño, sino porque también esta parte de la historia que le toca a la 4T tiene grandes huecos que han tratado de ir tapando y saliendo al paso; para nadie es un secreto, y quienes estamos en el sector educativo sabemos y nos constan, las grandes preocupaciones y hasta desasosiego de muchos padres de familia, que pueden considerar que los planes educativos actuales no van con las exigencias de la vida actual; de alumnos que no comprenden lo que sus maestros les quieren compartir con los trabajos por proyectos y quizá lo más triste…compañeros docentes deprimidos o ninguneados por no tener a la mano herramientas metodológicas, didácticas y teóricas suficientes para hacerle frente a este nuevo modelo educativo, poblado por cierto de una muy profunda carga ideológica con un cierto grupo político que hoy ostenta el poder.

Puede verse hoy en día, sin distingo alguno de bandera política o ideológica, una clase política que tiene bastante desinformación, que no conoce las realidades en el terreno y que por consiguiente tienen nulas posibilidades de defender su punto de vista o de contraargumentar el dicho del otro, porque precisamente no tienen ni la información, ni la capacidad y menos la inteligencia de tomar ese conocimiento para hacerlo algo vivo. ¿Qué es lo que se tiene que poner en la mesa del debate? Quizás pudiera ser que el magisterio y la niñez mexicana seguimos estando solos en el boomerang de los tiempos políticos.

Mientras para unos, Peña Nieto “criminalizó” al magisterio, otros consideraron que su reforma era pertinente desde la óptica de ver y comprobar que quienes obtuvieran una plaza o ascenso laboral en el sector educativo tuvieran un margen de desempeño idóneo o acorde para la función que iban a desempeñar.

Mientras para unos la reforma de la 4T banaliza la medición de desempeño por ser una medida “neoliberal, otros consideran que podemos entrar en una racha de ostracismo donde el mundo puede avanzar sin detenerse a ver si los niños mexicanos son efectivamente felices y auténticamente aprenden en las escuelas. Se quitaron negocios de unos, para darlos a otros, como pasó en varias entidades donde la formación profesional permanente se “subrogó” a instituciones que lo son todo, menos acompañantes del magisterio en servicio. Se dio a los padres de familia libertad de acción en temas de infraestructura física, pero no se hizo coordinación con el INIFED y los organismos estatales como los ayuntamientos y en muchos lugares levantaron, derribaron, levantaron y de nueva cuenta volvieron a derribar obras que nos costaron miles de pesos.

Se desmontaron mitos educativos como el de la meritocracia, pero en su lugar llegaron nuevos dogmas y procesos que pueden dar o quitar incentivos o nuevos ingresos por unas cuantas décimas de puntos que un funcionario de la SEP determinó según su “norma”. Se castigó a una dirigencia sindical longeva en su permanencia al frente del gremio educativo, pero en el ahora y aquí, los grupos disidentes de toda la vida siguen siendo objeto de acoso y persecución, aún en aquellas regiones donde están asentadas sus bases de apoyo y pese a que este nuevo gobierno “respetaría” todas las formas de expresión de manifestación.

Como lo mencioné en otra colaboración, vivimos un choque frontal de dos trenes contrapuestos, donde el debate pareciera irse por lo meramente ideológico, porque pareciera ser que ninguno de ellos desde lo técnico pedagógico puede aterrizar en un verdadero auxilio para alumnos y maestros, artífices primigenios del milagro educativo. En el fondo, la formación y profesionalización docente, la actualización y la homologación de un salario profesional y de qué manera la autoridad educativa les garantiza a las escuelas herramientas mínimas indispensables para poder llevar a cabo su labor siguen siendo los problemas siempre caprichosamente vigentes pese al paso implacable del tiempo.

Vaya que nuestro país rompe las barreras del surrealismo. Si puede verla completa, sería mejor, pero si no, quédese en especial con el final de la película “Las fuerzas vivas” (Luis Alcoriza, 1975) y sabrá a lo que me refiero. Un abrazo.