Cerrar escuelas normales o suspender la emisión de una convocatoria para el proceso de admisión a estas instituciones formadoras de docentes nunca será la solución a un problema que el mismo sistema ha generado. Esto lo comento por un fenómeno que recientemente apareció en nuestro país, particularmente en dos estados de la República Mexicana: Coahuila y Durango. En ambas entidades, las autoridades educativas locales pidieron a las y los jóvenes con aspiraciones para ser maestras o maestros, que ya no estudien esta carrera porque no encontrarán trabajo cuando egresen o, peor aún, les negaron el derecho a continuar con sus estudios de carácter profesional, al no emitir la convocatoria para el proceso de admisión que ofrece una licenciatura, por ejemplo, la de educación preescolar. Ni el titular de la Secretaría de Educación del Estado de Durango (SEED) ni el coordinador de escuelas normales en Coahuila ven más allá de lo que su corta mirada les ofrece. Me explico.
La disminución de la población (declive demográfico) no es un tema de reciente aparición, desde hace décadas las proyecciones vienen arrojando datos interesantes que indican precisamente eso, una reducción paulatina de los índices de natalidad (32% en la última década), consecuencia de una serie de factores que también han sido tema de diálogo y debate desde hace tiempo (incorporación de la mujer al mercado laboral, uso de anticonceptivos, etc.). De hecho, sobre este tema, el Consejo Nacional de Población ha proyectado desde hace rato un crecimiento poblacional lento, por ejemplo, de ser 133.4 millones de habitantes en 2025, se espera que en 2030 seamos 138 millones de personas. No vayamos tan lejos, si volteamos rápidamente hacia 2024, podríamos observar que los nacimientos cayeron un 8.5% anual, lo que significa el registro de 1,672,227 nacimientos, con una tasa de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo generacional. Me preocupa que funcionarios de primer nivel, que se encuentran al frente de una actividad tan importante en el sistema educativo, no conozcan las proyecciones que desde hace rato se han venido difundiendo, pero, sobre todo, que no se haya pensado en una estrategia local para atender el tema de una posible reducción de la matrícula en educación básica y, en consecuencia, en las escuelas normales. Insisto, me preocupa bastante.
Ahora bien, pudiera ser que el tema de la generación de plazas de nueva creación para la contratación de maestras y maestros pasa por un tema presupuestal, es decir, que los recursos que se pudieran destinar para este propósito no existen o no alcanzan porque, no de ahorita, sino desde hace unos años, los recortes al presupuesto han estado al orden del día por la puesta en marcha de ciertos programas “estrellas” del gobierno federal que no se pueden detener y, esto último, es una realidad. Sí, alguien me podría decir que el presupuesto educativo ha aumentado en los últimos años, lo cual puede ser cierto, sin embargo, si observamos, por ejemplo, que ese aumento nominal se debe a uno de los programas de becas como la “Rita Cetina” y no a la educación superior y la formación docente, podría entenderse que no vamos mal, sino peor en el manejo de los recursos públicos. Sí, se entiende que la política del actual gobierno es que todo mundo en edad de tenerla (no importando cómo ni cuándo) cuente con una beca, pero, ¿no acaso las escuelas no requieren de un maestro o maestra que las atienda?
En otro orden de ideas, pero siguiendo esta línea reflexiva, un tema que se les pasó a los funcionarios de estas entidades tiene que ver con la enorme falta de transparencia en el número de plazas docentes existentes y vacantes. Un asunto que no es menor y que, véase por donde se quiera ver, ha sido un gran agujero negro en el sistema educativo nacional; un abismo al que nadie le quiere entrar porque lo que ahí habita es la más grande corrupción. Véase el caso de Puebla en estos días, donde la irregularidad, opacidad, ilegalidad y corrupción se han convertido en una fotografía que retrata, no solo a un estado de la República Mexicana, sino al país entero. Preguntémonos entonces si el tema de las vacantes y las contrataciones es tan transparente en un México donde se dice que la transparencia es una bandera de honestidad y legalidad. Por cierto, Coahuila y Durango no son las únicas entidades que “ofertan” pocos lugares para ocupar un espacio dentro del sistema, ¿de verdad ese fue el motivo por el que ya no se lanzó una convocatoria para el ingreso? No imagino a la UNAM diciendo: “jóvenes, ya no estudien para médicos, ya hay muchos médicos en México y cuando egresen no encontrarán trabajo”. Sí, ya sé que la docencia es una profesión de estado, pero eso no quita ipso facto que sea una profesión. En fin.
Otro tema que también es importante abordar en este momento tiene que ver con la inequitativa distribución de la matrícula escolar en educación básica y las pocas acciones que se emprenden en este rubro. En los últimos años ha sido evidente la concentración de estudiantes en pocas escuelas mientras que en otras se padecen “estragos administrativos” por no cubrir el número de alumnos inscritos. En las que concentran el mayor número de educandos se observan grupos completamente saturados con más de 30 o 40 por aula/grupo, mientras que en otras difícilmente se miran más de 20. Es cierto, el fenómeno tal vez responda a la concentración de la población en sectores urbanizados consecuencia de los desplazamientos poblacional, pero, ¿qué políticas se han implementado para asegurar que, al menos, se cumpla con lo que se sugiere para que cada salón de clases cuente con el número adecuado para que se desarrolle el proceso de enseñanza y de aprendizaje? Esta situación, guste o no, es un problema real al que nadie o muy pocos le han querido entrar con la intención de evitar esa concentración que es tan conocida, y que la misma autoridad favorece cuando a los planteles escolares llegan “recomendados” (como ellos les llaman) para que sí o sí se inscriban o lleguen equis cantidad de niños cuando ya no hay cupo. ¿En serio que ya no se necesitan maestras y maestros?
Finalmente, y no por ello menos importante, en Durango se habla de echar andar un programa de retiro voluntario para quienes aun no cuenten con cierta cantidad de años de servicio; programa que poco o nada abona a un problema que por donde se mire es estructural y de proporciones importantes. El funcionario de la SEED habla de adelgazar la nómina y de quitar vicios, bien podríamos comenzar con depurar las secciones sindicales y el número de comisionados que cobran sin hacer mucho que digamos, después, analizar el salario de los mandos superiores y medios de la dependencia que él encabeza, además de los gastos que la misma institución genera por actividades “operativas” que poco o nada favorecen el sistema educativo local, en fin. Creo que no basta con un simple e irresponsable llamado para que las y los jóvenes ya no estudien para maestras o maestros como él lo afirmó; porque su función es asegurar que estos jóvenes, en edad de cursar sus estudios en un nivel superior, cuenten con espacios formativos para su crecimiento personal, académico y profesional, porque el derecho a la educación es eso, un derecho que ningún funcionario pude limitar.
Por cierto, no estoy enterado que este par de funcionarios se hayan inconformado con las universidades del Bienestar “Benito Juárez” que ofertan licenciaturas “afines” al campo educativo. De hecho, me resulta increíble que, por ejemplo, en el estado de Tlaxcala, en Coahuila y en otras tantas más, se haya emitido una convocatoria para el proceso de admisión en educación básica 2026 considerando la Licenciatura en “Formación docente en educación básica: patrimonio histórico y cultural de México” que ofertan estas universidades, con la intención de que sus egresados participen por una plaza en educación preescolar cuando en su plan de estudios solo considera un solo tema sobre educación infantil de los 3 a los 6 años. Sí, así como lo leyó usted ¡Un solo tema! ¿Y las licenciaturas cuyos planes de estudio contienen 4 años y una gran diversidad de temas y contenidos relacionados con la educación en este nivel educativo? Ahí si se guarda silencio ¿no es cierto?
Al tiempo.
