Vivir en la telenovela.

Compartir nota:

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on linkedin

En el discurso educativo de Veracruz hay un doble lenguaje: el que golpea, amenaza, criminaliza a los maestros; y el que se complace con los actores y productores de Televisa.

La grabación de una telenovela de Juan Osorio y Nicandro Díaz en el Colegio Preparatorio confirma que nada es más importante que servir a la empresa televisora. Que el discurso del 10 de octubre del secretario de Educación, Adolfo Mota, es palabrería que se lleva el viento. En esa ocasión, a las 7:45 horas, en la Sala de Juntas de la SEV, el funcionario dijo: “el Gobierno del Estado de Veracruz tiene el mandato constitucional de velar por el derecho a la educación de los casi dos millones de alumnos que componen la matrícula escolar veracruzana… el cumplimiento del calendario oficial para el ciclo escolar es vital, ya que garantiza su acceso a oportunidades de aprender y la interacción educativa con sus maestros, fundamental para alcanzar los propósitos definidos en los planes y programas de estudio”. Este lunes, el gobierno estatal no se vio muy celoso de su deber ni dio muestras de preocuparse mucho por el cumplimiento del calendario escolar.

La indignación de los padres de familia y la sociedad en general no se hizo esperar. Los padres consideraron que es una falta de respeto que “por una frivolidad” la escuela haya suspendido actividades escolares para dar pie a la grabación sin que hubiera el consenso tanto de padres como de alumnos, máxime cuando en Veracruz se han vivido días intensos de paro magisterial y de condenas por parte del gobierno, empresarios y padres de familia hacia ese paro.

Algunos jóvenes se mantuvieron en la escuela. Fueron utilizados por los productores de Televisa como extras. El director y subdirector del Colegio Preparatorio de Xalapa afirmaron una y otra vez que las clases no se suspendieron y que la grabación se hizo sólo en un pequeño sector del edificio, pero un video que circula por las redes sociales confirma lo contrario. En ese video de advierte cómo Juan Osorio, persona extraña a la comunidad estudiantil, pasa por encima de las autoridades educativas y ¡da órdenes a los alumnos de lo que deben hacer para la grabación! Esa situación debe, sin duda, ser explicada por lasautoridades educativas y aplicarse la normatividad a quien corresponda de acuerdo con lo dicho por el secretario de educación el 10 de octubre: “En los casos en que los planteles estén cerrados por medios físicos, se procederá a su apertura registrando en forma pormenorizada el procedimiento para realizarlo. Si alguien impide la reapertura de las escuelas será notificado por el Órgano de control del Gobierno del Estado de Veracruz de las sanciones que conlleva su proceder y se iniciarán las diligencias a que haya lugar… en la búsqueda de preservar el derecho a la educación de los veracruzanos, se aplicarán las sanciones correspondientes, de acuerdo a la normatividad aplicable, a quienes limiten o impidan la prestación de los servicios educativos”.

La grabación de la telenovela de Juan Osorio y Nicandro Díaz “limitó” o impidió” la prestación del servicio educativo en el Colegio Preparatorio. ¿Por qué no se presentó ahí de forma inmediata Araceli Cabido Vaillard, jefa del jurídico de la SEV, para impedir la grabación de la telenovela y restaurar las clases?, ¿a quién o a quiénes se les fincará responsabilidad?

Un atropello más a la dignidad de una institución educativa fue el hecho de que la biblioteca donde se guarda un importante acervo bibliográfico e incluso incunables, esa biblioteca a la que no cualquiera puede entrar, fue habilitada como un enorme camerino para la grabación ante la molestia de algunos profesores y padres de familia que expresaron su descontento.

Todavía más: ayer por la tarde en su cuenta de facebook, una joven usuaria escribió: “La verdad sí se pasan. Mi hermana y algunos amigos míos estudian en el CPX, y me han dicho que los ponen a trabajar. A los de primer año los pusieron a cortar cables y como no lo hicieron rápido, Juan Osorio les empezó a gritar, si se queja ¡que lleve a sus empleados! Que no use a los estudiantes. Otra cosa que me dijeron es que a algunos chicos los sacaron de sus salones para que fueran a grabar, porque querían que empujaran a no sé quién. Y que en el transcurso del día Juan Osorio se la pasó gritándoles y mandándolos, como si se trataran de otros trabajadores. Ojalá que los padres de familia se den cuenta de las mamadas que está haciendo televisa”.

Lo lamentable del asunto es que a ninguna hora de ayer, ni la Asociación de Padres de Familia del Estado de Veracruz, de Rita Guerra Nogueira, ni el Organismo Único de Atención Integral a Padres de Familia de Veracruz, de Esteban Rodríguez, ni el Frente de Padres de Familia por la Educación de sus Hijos hicieron saber su indignación por que en el Colegio Preparatorio de Xalapa no hubo clases. Organismos cuyos integrantes se rasgaron las vestiduras durante los días álgidos del movimiento magisterial. Tampoco protestaron los empresarios que se dijeron muy preocupados por la educación de niños y jóvenes.

La autoridades educativas deben explicar lo sucedido este lunes. No hacerlo es seguir inmersos en la telenovela.

e-mail: desdelaesquina@hotmail.com

Raymundo León

Raymundo León

Escribe la columna "Desde la esquina"