Presentar el libro Normalista y universitario. Vivir a contracorriente es, ante todo, la oportunidad de acompañar a su autor, el Dr. Jenaro Reynoso Jaime, en un gesto profundamente humano: el de detenerse frente al espejo para decirse su verdad. Escrito bajo la introspección del confinamiento, este texto no es un ejercicio de narcisismo, sino un acto de memoria agradecida. En él, el autor se narra a sí mismo reconociendo a quienes lo formaron, lo confrontaron o lo marcaron, incluso desde la ausencia.
La historia de Jenaro es un testimonio de resistencia que fluye entre la carencia material y la abundancia de vínculos. Originario de Zumpahuacán, Estado de México, su infancia estuvo definida por la migración a Tenancingo y el trabajo arduo desde temprana edad. Antes de consolidarse como historiador, Jenaro fue vendedor de periódicos, de nieve y ayudante de albañilería. En su biografía no existe una ruptura entre el esfuerzo manual y el intelectual; es tanto académico como maestro carpintero, hallando dignidad y saberes fundamentales en ambas dimensiones.
Su vocación docente nació de un vínculo afectivo. Fue la maestra Sofía Mérida Trujillo quien sembró en él esa semilla, demostrándole el poder formativo del reconocimiento y el cuidado pedagógico.
A los quince años, Jenaro tomó una decisión que marcaría su trayectoria: ingresar a la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”*, en Tenería, Tenancingo, Estado de México. En este espacio, históricamente destinado a los hijos de los trabajadores, encontró las condiciones materiales para transformar su realidad. Para quien conocía de cerca la necesidad, el acceso a una alimentación digna y a una formación académica sólida no fue un privilegio, sino la oportunidad largamente esperada para integrar cuerpo, mente y proyecto de vida.
En la Normal comprendió que enseñar no es solo un oficio, sino una forma de estar en el mundo al servicio de los más vulnerables, combatiendo la ignorancia y la injusticia social. De la mano de autores como Freire, Marx, Fuentes y Galeano, forjó una interpretación crítica de la realidad, asumiendo que transformar las estructuras de opresión no es una consigna abstracta, sino una tarea urgente.
Al egresar, Jenaro lo hizo con una “vocación docente, postura crítica como ciudadano y actitud solidaria como humano”. Sin embargo, su tránsito entre el normalismo y la vida universitaria —en la UNAM, la UPN y la Facultad de Humanidades de la UAEMéx— lo obligó a habitar una frontera cargada de tensiones.
Ser normalista y universitario significó enfrentar el clasismo que subestima la formación rural y, simultáneamente, la desconfianza institucional hacia el intelectual crítico. Su afán de vivir a contracorriente lo llevó a denunciar la descomposición académica, el oportunismo y la corrupción. Por negarse a ser sumiso, enfrentó persecución laboral y el regateo de sus méritos, pero nunca renunció a su raíz popular ni a su integridad.
Este libro es mucho más que una biografía; es el itinerario de un sujeto que ha encontrado vitalidad en la crítica inteligente y en la rebeldía pensada. Su historia nos recuerda que resistir no siempre implica gritos; a veces consiste en perseverar, estudiar y salvaguardar la propia dignidad.
Al compartir su vida, Jenaro Reynoso Jaime invita al lector a mirar su propia trayectoria y a reconocer que, incluso en los momentos más adversos, del temor puede brotar el sentido más profundo de nuestra labor educadora.