Un maestro en cada hijo te dio…Natalidad a la baja, plazas a la baja: el “vacío” demográfico y laoportunidad pedagógica

Avatar de Federico Martínez Gutiérrez

¿Qué hará México con su magisterio en la era de menos nacimientos?


La frase del secretario de Educación —“los niños que no nacen no van a la escuela”— provocó burla porque suena a perogrullada. Sin embargo, detrás de esa obviedad hay una advertencia política; la escuela pública mexicana está entrando en una era donde el problema ya no será “dar cabida”, sino decidir qué hacer con el “vacío” poblacional. Y ese vacío, si se gestiona mal, puede convertirse en recorte, cierre de planteles y más precarización docente; pero, si se gestiona con visión, puede convertirse en una oportunidad histórica para humanizar la educación.

Aquí, el Himno Nacional funciona como metáfora de época. Cuando canta “un soldado en cada hijo te dio”, narra un país que se reproduce para defenderse, que engendra cuerpos para la guerra y no para la paz que tanto necesitamos. Ahora bien, en el México contemporáneo, la consigna que debería interpelarnos es otra: “un maestro en cada hijo te dio”. El problema es que hoy, con la natalidad descendiendo, los hijos disminuyen… y el Estado parece estar tentado a concluir que también debe disminuir el magisterio, y con ello el gasto, a costa de la excelencia educativa marcada en la constitución. Esa conclusión —administrativa— es exactamente la que hay que disputar —pedagógica y constitucionalmente—.

En el ciclo escolar 2024–2025, la matrícula nacional de educación básica registró una caída cercana a 1.26% (más de 430 mil estudiantes), con un fenómeno adicional que no debe minimizarse: mientras la educación pública perdió alumnos, la matrícula del sector privado tuvo un ligero crecimiento (Rojas, 2025). En paralelo, el personal docente aumentó alrededor de 1.24% (Rojas, 2025). El dato, en apariencia técnico, es una grieta histórica: menos alumnos, más maestros.

Este fenómeno no ocurre de manera fortuita. De acuerdo con CONAPO, el país atraviesa por un “freno” en la fecundidad y una transición demográfica que coloca a México en una situación donde el reemplazo generacional ya no está asegurado (CONAPO, 2024). Es decir, el sistema educativo está experimentando, en tiempo real, las consecuencias de varios años de disminución en el número de nacimientos, lo que afecta tanto la vida escolar como la precarización de la educación. Todo esto genera, bajo una lógica materialista y pese a las supuestas políticas humanistas de la izquierda en la segunda etapa de la 4T, la percepción de un excedente de maestros.

Pero lo verdaderamente decisivo no es el dato demográfico, sino el uso político que se hace de él. En un video difundido el 11 de enero de 2025, el creador del canal “Soy Docente” retoma declaraciones del secretario de Educación de Durango y enuncia el giro con crudeza: “cada año hay menos alumnos en educación básica, entonces no se requiere ni más personal ni más maestros… no teníamos plazas ya para entregar” (Soy Docente, 2025, 4:00–4:31).

Esta frase resulta reveladora porque transforma el fenómeno demográfico en un argumento para limitar las expectativas profesionales: “ya no es redituable… que quieran ser maestros” (Soy Docente, 2025, 4:31–4:48). Desde nuestra perspectiva, esto representa un llamado al abandono de la educación entendida como proyecto social y ético. No se trata únicamente de cuántos alumnos tiene cada maestro, sino de construir juntos una vida digna y sostenerla en el marco de una vida buena.

La escena se vuelve aún más inquietante cuando el propio secretario aporta una desproporción que retrata la crisis de planeación: “egresan casi 1000 maestros… y la secretaría apenas desocupa 90 plazas al año” (Soy Docente, 2025, 4:38–4:48). La nota periodística de El Sol de Durango recoge la misma idea: una generación completa compite por un margen mínimo de ingreso al servicio público (Rojas, 2026). Si esto ocurre en un estado, ¿qué sucederá cuando el mismo patrón se replique con variaciones a escala nacional?

Sin embargo, el problema no termina en la natalidad. El video introduce la segunda capa del conflicto: la política de “adelgazar nómina” como estrategia de administración educativa. El secretario afirma: “requerimos seguir adelgazando nómina… no vamos a restituir plazas de la gente que fallezca, que se jubile, que renuncie” (Soy Docente, 2025, 5:40–6:04). Es decir, el “vacío” demográfico se junta con un “vacío” presupuestal y con una narrativa de “excedentes”, como si la solución natural del Estado fuera reducir su presencia.

Más todavía: aparece un giro éticamente explosivo. Se plantea un retiro “estrictamente voluntario” pero dirigido “para personas que tengan de cero a 10 años de servicio… a cambio de alguna cantidad” (Soy Docente, 2025, 10:49–11:25). La juventud docente queda colocada como variable de ajuste: “si logramos tener 200, 300 plazas menos son economías para el Estado” (Soy Docente, 2025, 11:33–11:44).

Esto evidencia que la preocupación principal del gobierno no es la educación en sí, sino su dimensión material; de este modo, aunque se autodefina como un Estado de izquierda y con enfoque humano, sigue operando bajo una lógica capitalista y competitiva. Aunque se denomine voluntario, la racionalidad detrás de estas acciones es clara: generar ahorros al retirar a quienes apenas comienzan su trayectoria profesional.

En este punto conviene detenerse: el Artículo 3° constitucional no fue pensado como una cláusula de administración eficiente, sino como una promesa histórica: el derecho a la educación como obligación pública. Cuando la política se limita a decir “hay menos niños, por lo tanto, hay menos plazas”, corre el riesgo de reemplazar el lenguaje de derechos por el lenguaje de costos. El error sería confundir “menos matrícula” con “menos educación”, como si educar fuera llenar grupos, no formar sujetos.

El debate, entonces es, debe invertirse. Menos alumnos no debería significar menos Estado: debería significar más pedagogía. La evidencia comparada lo vuelve posible: la OCDE reporta ratios promedio cercanos a 14 estudiantes por docente en primaria (OECD, s. f.). Países que transitaron antes el descenso de natalidad han usado la baja matrícula para implementar codocencia, fortalecimiento tutorial e inclusión total. La disminución “natural” de estudiantes abre una oportunidad histórica: reducir la saturación de grupos y avanzar hacia una escuela que pueda mirar a cada niña y niño con nombre propio. ¿No podría México apostar por esta alternativa y transformar el reto demográfico en una oportunidad, en vez de limitarse a generar desempleo?

De lo contrario, el riesgo es doble. En las ciudades, el “ajuste” puede tomar la forma de congelamiento de plazas y precarización; en lo rural, puede tomar la forma de cierre de planteles y traslados forzados que vulneran la accesibilidad del derecho. El problema, entonces, no es solo cuántos niños nacen, sino cómo se distribuye el magisterio, cómo se garantiza el derecho y qué proyecto de país se decide sostener.

Pero, volvamos al himno: “un soldado en cada hijo te dio” representaba la nación que se sostiene con cuerpos. “Un maestro en cada hijo te dio” debería representar la nación que se sostiene con conciencia. Pero, si el Estado decide que, como hay menos hijos, también sobran maestros, entonces el país estaría aceptando —sin decirlo— una renuncia: dejar de concebir la educación como proyecto civilizatorio para tratarla como renglón prescindible.

La pregunta, por tanto, no es demográfica. Es política y ética: ¿Qué hará México con su magisterio en la era de menos nacimientos? ¿Lo convertirá en variable de ajuste… o en la condición para que cada niña y niño que sí nace reciba, ahora sí, una educación personalizada, digna y transformadora?

Referencias

Consejo Nacional de Población (CONAPO). (2024, 11 de julio). 11 de julio. Día Mundial de la Población, 2024. Gobierno de México.

OECD. (s. f.). Class size and student-teacher ratios. Organisation for Economic Co-operation and Development.

Rojas, A. (2025, 8 de septiembre). Registran reducción en matrícula escolar de 1.26%. El Economista.

Rojas, A. (2026, 7 de enero). Nuevas generaciones de maestros sin oportunidades laborales en Durango. El Sol de Durango.

Soy Docente. (2025, 11 de enero). Ya no hay plazas para maestros… [Video]. YouTube.


COMENTARIOS