Transformando a las escuelas normales

 

Una de las tareas del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación es la emisión de directrices para orientar la toma de decisiones en materia de política educativa. A partir de los resultados de la evaluación de ingreso al Servicio Profesional Docente (SPD), en septiembre de 2015 se presentaron las Directrices para Mejorar la Formación Inicial de los Docentes de Educación Básica: 1) Fortalecer la organización académica de las escuelas normales; 2) Desarrollar un Marco Común de educación superior para la formación inicial de docentes; 3) Crear un Sistema Nacional de Información y Prospectiva Docente; y 4) Organizar un Sistema de Evaluación de la oferta de formación inicial de docentes. Cada una abordó los aspectos clave para mejorar la calidad de la educación de los docentes de preescolar, primaria y secundaria y así mejorar sus resultados en las evaluaciones de ingreso.

A más de dos años de su emisión y ante la Estrategia para el Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales de la Secretaría de Educación Pública (SEP), vale la pena resaltar lo que el INEE señaló, ya que ofrece un importante mapa de ruta para fortalecer esta estrategia.

Una de las recomendaciones más enfáticas fue realizar adecuaciones a los enfoques curriculares, en congruencia con los programas de educación básica, para que los maestros estén formados en los contenidos que deben impartir, en particular ante el cambio en el modelo educativo. También, se subrayó la necesidad de fortalecer la carrera académica del profesorado en las normales, estableciendo un reglamento de ingreso y promoción de académicos y directivos, así como la definición del perfil profesional requerido para estas figuras. Las propuestas de la SEP para atender estos procesos coinciden con lo señalado en las directrices. Además, el INEE ha estado acompañando este proceso y ha hecho importantes aportaciones sobre estos temas.

Otras recomendaciones son la necesidad de impulsar la autonomía de gestión académica; la conformación de redes académicas; la vinculación con otras instituciones de educación superior; reforzar la movilidad de docentes y estudiantes; así como el fomento a la investigación e innovación educativa. En el marco del “Proyecto de Educación Superior”, la SEP, siguiendo las directrices del INEE como rutas de cambio, ofrece desarrollar prácticas innovadoras de enseñanza en las escuelas normales, con comunidades de práctica; y el fomento de grupos de investigación y de vínculos académicos buscando la consolidación de los cuerpos académicos de las normales. Todo ello coincidiendo con lo que el INEE señaló en su momento.

Aun cuando quedan temas señalados en las directrices por atender, el trabajo que se ha iniciado abonará, sin lugar a dudas, a la mejora de la formación inicial de docentes. Sin embargo, fortalecer y transformar la formación inicial de los docentes de educación básica es importante, pero no suficiente, para mejorar estructuralmente su práctica. El trayecto profesional de los docentes inicia en las normales, pero continúa y se fortalece en su desarrollo profesional permanente.

Una verdadera apuesta a la formación docente implicará fortalecer las políticas en la materia, en todos los tramos de la trayectoria docente, desde los estudios iniciales hasta la formación en servicio durante todo su trayecto profesional. La mejora en la educación normalista debe considerarse sólo el comienzo de un camino que deberá contemplar el fortalecimiento de las políticas de desarrollo docente con un enfoque integral, orientado por la idea de un nuevo docente fortalecido con mayores y mejores competencias profesionales; con mejores condiciones de trabajo e incentivos adecuados a su desempeño; con una carrera profesional que reconoce y valora el mérito de los maestros y que se aleja de prácticas clientelares.

Continuemos con la gran responsabilidad hacia la profesión docente, por los maestros mexicanos. Para los niños y jóvenes del país. Por un mejor futuro, que aquí inicia.

Artículo publicado en El Universal