Tiempos de carnaval en la SEP

Avatar de Juan Carlos Miranda Arroyo

Tan desacertada ha sido la actuación de las autoridades educativas federales en el caso de Marx Arriaga, como la reacción del funcionario destituido.


En México, como en otras naciones, durante estos días de febrero se inicia y desarrolla la época de carnavales. Reaparecen los disfraces, las canciones, los ritmos, los bailes, las máscaras, los desfiles, la música, los versos y las crudas realidades en medio de fiestas callejeras cuyos orígenes o motivaciones son religiosos, pero que se han convertido, a lo largo de décadas, en lugares y horas de algarabía en que diversas expresiones culturales y populares salen de lo privado para entrar en lo público.

Los carnavales, como metáforas, podrían ayudarnos a describir y entender la actual coyuntura por la que atraviesa la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuya disputa por las posiciones políticas y por la narrativa en torno a las políticas públicas educativas del régimen de la “4T”, en su segundo piso, se suben al escenario o desfilan por las avenidas de las redes sociales. Uno de los frentes en disputa son los libros de texto gratuitos (LTG): Fallas y pifias de una y otra parte, o sea, de ambos protagonistas del conflicto, cual comedia cervantina. Una especie de baile de disfraces simbólico y político donde los dos se tropiezan, pero solo uno cae.

El operador político, Mario Delgado, no operó políticamente.

En la práctica política, en el ámbito de lo público y en la vida cotidiana misma, las formas y los contenidos son igualmente importantes. El hecho de que las autoridades superiores de la SEP (el secretario Delgado y la subsecretaria de educación básica, Noemí Juárez) le aventaran la policía a Marx Arriaga, aparte de ser repudiable, habla de la descomposición total de la relación entre las partes, supuestamente compañeros del mismo desfile, del mismo carnaval, del mismo tren. Esto exhibió más a Delgado y a Juárez que a Arriaga. Fuera máscaras.

Pedagogía del garrote, ¿cuál es la diferencia entre el uso de la fuerza de Aurelio Nuño en contra de maestras y maestros (2015-2016) y el uso de la fuerza de Mario Delgado y Noemí Juárez en contra de un funcionario de la SEP (2026)?

Tan desacertada ha sido la actuación de las autoridades educativas federales como la reacción del funcionario destituido. Abierta competencia (del verbo “competir”, no de “ser competentes”) de deslices y frases desafortunadas o disparates de una y otra parte. Que vivan los carnavales.

Los libros y el teatro de Marx Arriaga

El 13 de mayo de 2022, este gentil medio publicó un comentario que escribí sobre la actuación de Marx Arriaga Navarro como director general de materiales educativos (DGME) de la SEP. (Ver: La escuela de Marx, SDP Noticias.com, 13 de mayo, 2022). Rescato información e ideas de aquella colaboración para analizar los hechos registrados durante la actual coyuntura, cuando las autoridades del gobierno federal, y particularmente de la SEP, han dado por terminada la relación de trabajo con Arriaga.

En aquel momento, hace casi 4 años, abordé algunos rasgos del trabajo del titular de esa dependencia de la subsecretaría de educación básica: Arriaga dirigió, desde 2021, el proyecto de renovación de libros de texto gratuitos (LTG) mediante un esquema extraño e inusual: sin pagos a los diseñadores gráficos; con participaciones abiertas de diseñadores y autores, es decir, no necesariamente a cargo de especialistas; y con una amplia convocatoria para incorporar la participación de docentes, lo cual es positivo, pero no deja de ser difícil y complejo.

Aquí viene lo más grave: Arriaga lanzó la iniciativa, por indicaciones de “muy arriba”, de rediseñar los LTG (tanto en forma como en contenidos) sin hacer una revisión a fondo de las bases curriculares que sustentarían dichas modificaciones (hay que recordar que los LTG son auxiliares didácticos, no el corazón ni la esencia de los procesos de enseñanza y aprendizaje).

En efecto, una falla de las políticas públicas para la educación básica característica del período 2018-2024, fue dar la orden (al parecer esta vino de Palacio Nacional), para actualizar los LTG (2020-2021), antes de publicar el Plan de estudio (2022). Por delante pusieron a la carreta y por detrás a los caballos. Al parecer, así no se colocan los carros alegóricos en los carnavales.

Hoy, aparte de aferrarse al puesto burocrático y no querer bajar del escenario, lo que simbolizan las acciones de Arriaga Navarro, al negarse a abandonar la oficina de la DGME (hasta el momento de escribir estas líneas), es la resistencia de sectores obradoristas radicalizados frente al liderazgo político de Sheinbaum. La palabra clave de esta puesta en escena es: “atrincheramiento”. ¿Qué es lo que sigue? ¿Iniciar una huelga de hambre?

Acerca de las causas de la salida o destitución de Arriaga de su cargo en la DGME van más allá de una controversia en la concepción, diseño y contenidos de los LTG. Todo parece indicar que, en la narrativa oficial sobre esas causas, no lo reconocen ni lo reconocerán como un conjunto de “actos de insubordinación”.

A Arriaga, una frase que lo autodesacreditó en sus inicios como funcionario de la SEP fue aquella en la que afirmó: “leer por goce es un acto de consumo capitalista o neoliberal”. Como se podrá concluir, el doctor en filología ha estado sistemáticamente al borde del fanatismo. La mesa quedó servida para los comensales y las críticas, fundamentadas o no, de la oposición política.

Delgado lo desacreditan, por otra parte, sus alianzas con políticos y empresarios del sexenio de Enrique Peña Nieto para impulsar la agenda educativa neoliberal y, durante el último año en que ha ocupado el cargo de secretario de educación, la decisión de abrir las puertas de la SEP a negocios empresariales en nombre de la educación pública.

Arriaga no es un ideólogo de la educación, ni un pensador pedagogo constructor de conceptos y métodos (Delgado tampoco); no es un intelectual orgánico del actual régimen que haya trabajado y contribuido, antes de hacerlo en el gobierno, con una obra reconocida en el campo educativo. No ha sido “el creador” (como él supone) de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), porque esa es una concepción y visión sobre lo educativo y sobre las políticas públicas de la “4T” en este ámbito, que se ha construido colectivamente. Lo que sí ha sido el exfuncionario: una voz estridente que defiende dogmáticamente a la NEM.

Arriaga no es un impulsor de la reforma educativa de AMLO, sino el operador de un encargo: actualizar los LTG y sintonizarlos al ritmo de la “4T”.

La disputa sobre el contenido de los libros de texto gratuitos va más allá de una cuestión didáctico-técnica. Es un asunto ideológico, de relaciones de poder y reajuste de las líneas discursivas del “segundo piso” del régimen de la “cuarta transformación”.

X: @jcma23 | Correo:[email protected]


COMENTARIOS