SEP tramposa: pide a maestros trabajo colaborativo, pero los asfixia con cargas laborales excesivas

El trabajo colaborativo entre maestros implica mucho más que reuniones ocasionales.


La Secretaría de Educación Pública (SEP) pone como eje central de cuarta sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar 2025-2026, el trabajo colaborativo entre docentes.

Para ello cita un estudio de la extinta Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), en donde se pone énfasis en el trabajo colaborativo entre docentes, el cual es clave para mejorar la enseñanza y fortalecer a las comunidades escolares.

Sin embargo advierte que el trabajo colaborativo se enfrentan serios obstáculos debido a las condiciones institucionales en las escuelas tanto de educación básica y media superior

La investigación que dejó Mejoredu antes de su extinción analiza cómo las reglas formales, las dinámicas informales y la cultura escolar influyen directamente en la posibilidad de que maestras y maestros trabajen de manera colegiada.

Y es que el hallazgo central es contundente: la colaboración no depende sólo de la voluntad docente, sino de un entramado institucional que puede impulsarla o bloquearla.

Colaborar no es juntarse, es construir en colectivo

De acuerdo con el estudio, el trabajo colaborativo implica mucho más que reuniones ocasionales.

Se trata precisa, de un proceso de construcción social donde las y los docentes comparten responsabilidades, planean en conjunto, reflexionan sobre su práctica y evalúan colectivamente los resultados, con el objetivo de mejorar los aprendizajes y resolver problemas del plantel educativo.

Detalla que este tipo de trabajo cobra especial relevancia porque favorece el desarrollo profesional docente, fortalece el tejido escolar y abre espacios de diálogo entre directivos, maestros, personal administrativo e incluso, con familias y estudiantes.

Normas, cultura y liderazgo: las condiciones que pesan

El documento distingue también entre condiciones institucionales formales —como la normatividad, la organización del tiempo escolar, las condiciones laborales y los reglamentos— y condiciones informales, relacionadas con la cultura escolar, las redes de confianza, la empatía entre colegas y las dinámicas cotidianas que no están escritas en ninguna norma, pero que influyen de manera decisiva.

En tanto advierte que uno de los factores clave identificados es el liderazgo pedagógico, particularmente el de directivos y supervisores, quienes pueden convertirse en catalizadores del trabajo colaborativo cuando generan climas de comunicación abierta, promueven la negociación y acompañan los procesos de mejora.

Falta de tiempo, reconocimiento y espacios

Y pese a que se reconoce la importancia de la colaboración, el estudio de MEJOREDU señala que las y los docentes se siguen enfrentando desafíos estructurales y persistentes como los siguientes:

-Cargas laborales excesivas

-Escaso reconocimiento institucional

-Falta de incentivos

-Carencia de espacios y recursos para sostener el trabajo colegiado en el tiempo

En ese sentido, el estudio señala que ante estas limitaciones, muchas y muchos maestros desarrollan estrategias informales para colaborar, lo que evidencia que las condiciones formales e informales no sólo coexisten, sino que se complementan, especialmente en educación básica.

Una alerta para la política educativa

Cabe señalar que, de acuerdo con los resultados del estudio, se puede concluir  con un reto claro para las autoridades educativas: impulsar el trabajo colaborativo no puede reducirse a discursos o lineamientos, sino que requiere transformar las condiciones institucionales que hoy limitan la reflexión colectiva, la innovación pedagógica y la mejora continua en las escuelas.

Y además se puede advertir que sin tiempo, sin reconocimiento y sin condiciones dignas, la colaboración docente seguirá dependiendo más del esfuerzo individual que de una política educativa que transforme realmente el sistema educativo.


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