¿Quién está sorteando la educación a distancia?

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Esta cuarentena, esta emergencia sanitaria que estamos viviendo, más allá de evidenciar los errores que venimos cometiendo en tanto que sociedad, en tanto que individuos, está cuestionando y valorando el quehacer de diversas figuras estructurales del país.

En el caso de la educación básica el quehacer del docente es el que está siendo relevante, es él -al igual que el alumno- el que está sorteando directamente las consecuencias del coronavirus. Al docente de educación pública en México no se le han dado los recursos o herramientas para laburar en una situación límite como ésta, aquellos que las tienen es por cuenta propia pero, poco sirven si el alumno no cuenta con las mismas herramientas que su maestro. Me atrevo a pensar que ningún país ha construido un plan de educación previendo una situación como la que estamos experimentando, aun así hay países como Uruguay que están viéndoselas mejor en el tema, por ejemplo ellos desde hace años han venido desarrollando el “Plan Ceibal” que consiste en conectar y garantizar el acceso a herramientas digitales, desde que un alumno ingresa al sistema educativo público en Uruguay se le entrega una computadora para uso personal con conexión a internet y con plataformas que puede utilizar simultáneamente con sus maestros, lo mismo a los estudiantes de Magisterio; ellos, maestros y alumnos, sin preverlo estaban ya preparados para una situación como ésta, para una educación a distancia, online. Desafortunadamente no es así en México, aquí no se ha mostrado interés por tener recursos o herramientas como las de aquel país, aquí no se ha hecho por garantizar el acceso a una computadora personal, a internet, ni siquiera al servicio de electricidad en todo el país.

¿Y por qué en México no se ha planteado un plan similar al del país sudamericano? Seguro que hay más de una respuesta a la pregunta y poco o nada tiene que ver la figura del docente en ello. Pero a pesar de la falta de recursos el maestro en México, sea joven o adulto, ha estado invirtiendo estos días parte de su tiempo libre en adquirir habilidades digitales, lo ha hecho con ayuda del gobierno pero, más por cuenta propia y por presión de sus superiores para entregar evidencias de trabajo. Y es que para la secretaría de educación pública las clases no deben parar, a pesar de saber que no existen las condiciones que garanticen a todos los alumnos la posibilidad de continuar el aprendizaje, las clases deben seguir. Esta situación límite está resaltando la vocación que el maestro posee, que debe tener y que no todos tienen, pues a pesar de no contar con una ayuda fáctica él está haciendo posible, de un modo o de otro, la continuidad de la educación en el país. Cabe expresar que si algo bueno ha generado el coronavirus en la educación es esto, la actualización que ya, desde hace años, estaba siendo necesaria, por mínima que sea.

El tema es que la figura del maestro en México es la que está haciendo posible la persistencia del aprendizaje, no la del director, no la del supervisor ni la del jefe de enseñanza -por mencionar algunos-, es el maestro el que está cargando con la educación del país. No es que las demás figuras estén ausentes, están presentes pero no del mismo modo que éste. Bueno sería que al docente en México, así como al de Uruguay, el supervisor, el jefe de enseñanza o director, viniese, le diese las herramientas y dijese: toma, aquí tienes esta laptop con acceso a internet, en ella hay tal o cual plataforma que te conectará con tus alumnos los cuales también cuentan con una. Estamos a miles de kilómetros de un escenario así.

 Y al ser el docente el pilar sobre el cual se está sosteniendo y desplegando la educación a distancia ¿no debería ser él el mejor valorado y remunerado en el ámbito educativo? ¿Por qué el docente es el que menos gana y el que más responsabilidad y trabajo carga? Aquí calza bien la idea del español Fernando Savater de que el empleado mejor pagado de un país tiene que ser el docente, pues se le ha puesto en sus manos la mayor responsabilidad del país: los niños y jóvenes. Ojalá que fuera así, ojalá que pronto sea así. Esto que escribo no es un juicio, lo que escribo es sólo una opinión de lo que veo vivir en el maestro mexicano, sé que hay más de un tema que se puede hilar o plantear a partir de aquí pero, por ahora sólo escribo esto.

Fuentes:

https://www.ceibal.edu.uy/es

Savater, Fernando. El valor de educar. Barcelona, España: Editorial Ariel, 2009.

TEMÁTICAS: OPINIÓN