No ha sido la primera vez en la que los aspirantes a ocupar un lugar en el Sistema Educativo Nacional (SEN) a través de los procesos de ingreso que desarrolla la Unidad para el Sistema de la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se han manifestado en el país para exigir transparencia y la asignación definitiva de plazas conforme a los listados de ordenamiento que generan dichos procesos. No, tampoco es la primera vez que escribo sobre la corrupción que permea dichos procesos, aun antes de que la 4T diera continuidad a este esquema a todas luces neoliberal y discriminatorio emanado de lo más rancio del príismo y capitalizado por Aurelio Nuño y Peña Nieto. Es un secreto a voces que corre en las veredas magisteriales, porque, cuando el río suena es que agua lleva.
El ejemplo más claro de esto se encuentra en el estado de Puebla, entidad donde recientemente la Auditoría Superior del Estado (ASE) aumentó a 7 mil el número de plazas a revisar por presunta entrega irregular a personal docente y administrativo; esto después de que el año pasado se detectaran 500 plazas docente “fantasma” en la Secretaría de Educación en esa entidad, derivado de las manifestaciones de maestras y maestros que denunciaron la falta de personal docente y de asistencia y apoyo a la educación en sus escuelas. ¿No se supone que la corrupción que prevalecía en el peñanietismo y en gobiernos anteriores se había acabado con la llegada de la cuarta transformación? De hecho, así lo había afirmado el ex presidente López Obrador cuando en 2021 expresó que en México ya no había corrupción, aunque les doliera a sus opositores. Como es evidente, fue un sueño guajiro que formó parte de un discurso o de una idea sin fundamento porque los hechos evidencian y han evidenciado lo contrario.
Esta situación, mírese por donde se mire, confirma el lastre que han venido padeciendo desde el 2015 (y tal vez antes de ese año cuando en 2008 Calderón inició con estos procesos de ingreso mediante concurso) cientos de aspirantes a ingresar al SEN. Baste con recordar el pésimo trabajo de la extinta Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD) y los incontables errores que tuvieron los primeros exámenes para ingresar al servicio; a ello le siguieron las dificultades para su aplicación derivado de la militarización de buena parte de las sedes en las que se aplicaban, y bueno, con la pandemia por Covid-19 la cosa se puso peor, pero muchísimo peor; los exámenes a distancia o en línea (desde ese año a la fecha) han representado un verdadero problema para quienes desean, repito, incorporarse al sistema educativo mexicano. Lo he dicho y no me cansaré de repetirlo, la USICAMM ha sido, es y será una copia mal hecha de lo que con Peña Nieto conocimos como CNSPD. El esquema es igualito, solo cambiaron las letras.
Corrupción, de acuerdo con la RAE (Real Academia Española), refiere, sobre todo en las organizaciones públicas, una práctica en la que se utilizan las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Si el gobierno de Puebla detectó 500 plazas entregadas de manera irregular, ¿actuó en contra de los beneficiarios quienes fueron sabedores de que las recibieron sin atender los procedimientos existentes? Digo, reza el dicho que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la vaca, y es cierto. Con seguridad alguien que conozca sobre el tema me dirá que, en días pasados, de parte del gobierno poblano se informó que habían sido removidos 10 ex funcionarios y se habían presentado poco más de 5 denuncias penales en contra de quien resulte responsable por haber incurrido en esta irregularidad, pero, repito, a quienes les fueron entregadas las plazas ¿no se les investigará y, en consecuencia, se retirarán las plazas?
No imagino el rostro de incredulidad, sorpresa, enojo o fastidio de un o una recién egresada de una escuela formadora de docentes o de una universidad pública o privada, que haya cubierto todos los incomprensibles requisitos que solicita la USICAMM para participar en los procesos de ingreso a educación básica, al enterarse de que se entregaron 500 plazas docentes de manera irregular y que otras 7 mil está en revisión por la misma razón; no me imagino el rostro de esa misma egresada o egresado al conocer que hay 500 “trabajadores” que están cubriendo un lugar sin haber realizado el proceso que él o ella misma realizó y superó para participar obteniendo el número 50 en la lista de ordenamiento, pero, que por esa misma razón, no ocupó un lugar en el sistema educativo.
Se sabe que al interior de las Secretarías de Educación de las entidades permea la corrupción en estos procesos. Esa idea de que, por ejemplo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no tiene metidas las manos en estos procesos es tan falsa como ridícula, al igual de aquella que dice que los funcionarios no tienen injerencia en los mismos. El problema de la falta de transparencia en el otorgamiento de dichas plazas comienza desde el momento en que no se hacen públicos datos, información o estadística sobre jubilaciones, renuncias, licencias, etcétera; ahí está el meollo del asunto, porque, como dirían algunos, este es un tema en el que nadie sabe nadie supo cuántos se dieron de baja o causaron licencia. Suficiente es con recordar al ex Secretario de Educación, Alonso Lujambio, cuando reconoció públicamente que no sabía cuántos maestros y maestras había en México porque no existía un portal de transparencia, dicho portal sigue sin existir y, por obvias razones, la corrupción continua.
Finalizo este texto solidarizándome con aquellas y aquellos aspirantes del proceso del año pasado del estado de Puebla y a quienes aún no les han asignado sus plazas definitivas por las razones que argumenta Armenta, el gobernador de esta entidad; la única pregunta que tendría para dicho gobernador y para cualquier funcionario de la 4T es… ¿Y el humanismo mexicano a’pa? Con seguridad algunos de ellos me responderán: ¡aquí estamos vestidos de izquierda y de guayabera!
Al tiempo.
