Los libros de texto, la discusión…

La crítica constructiva es esencial, pero es importante recordar que no se puede juzgar a un nuevo sistema por los errores del anterior.
Image

La educación, ese faro luminoso que guía a las naciones hacia el progreso, ha sido objeto de múltiples transformaciones en México. Los libros de texto gratuitos de la SEP no son la excepción y, recientemente, han sido motivo de debate y crítica. ¿El motivo? Un cambio de enfoque y perspectiva pedagógica que rompe con décadas de tradición educativa neoliberal.

Durante años, los planes y programas educativos adoptaron un carácter enciclopédico, a menudo desconectado del contexto real y cotidiano del estudiante. Esta aproximación, en lugar de fomentar el aprendizaje crítico y contextualizado, promovía la memorización y repetición de contenidos, haciendo eco de libros de texto que delineaban, paso a paso, cómo se debía enseñar, como si todos los estudiantes fueran homogéneos y compartieran las mismas realidades y necesidades.

Pero, ¿quién llevaba la carga de estos resultados? Lamentablemente, el magisterio. Sin voz ni voto en las decisiones, los maestros eran señalados como los principales responsables de los fallos educativos. Sin embargo, la verdadera evaluación y crítica debería haber recaído sobre un sistema que no permitía la adaptabilidad y el cambio.

Hoy, con la introducción de la Nueva Escuela Mexicana, se busca reformar estos paradigmas. Esta propuesta intenta forjar una relación más colaborativa con el magisterio, otorgándole una voz activa en el proceso educativo. No obstante, se encuentra con resistencias, especialmente de aquellos que eran partidarios del sistema anterior.

La crítica constructiva es esencial, pero es importante recordar que no se puede juzgar a un nuevo sistema por los errores del anterior. Es hora de centrarnos en el aprendizaje, de ponerlo en el corazón del sistema educativo y de valorar la indispensable labor del magisterio. Es necesario dar un giro hacia una educación que realmente prepare a las futuras generaciones para los desafíos del mañana.

El cambio es inminente, pero es crucial que todos – maestros, padres, alumnos y sociedad en general – trabajemos juntos. La educación es un esfuerzo colectivo y, para que prospere, debemos valorar y escuchar a quienes están en el aula día tras día: nuestro querido magisterio. Porque en sus manos no sólo está el presente, sino también el futuro de nuestra nación. Porque la Educación es el camino…

TEMÁTICAS: