Congreso Nacional del SNTE: para cerrar el control gremial y legalizar los ilícitos de la dirigencia

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Es previsible que las reformas al Estatuto beneficien a la cúpula sindical y dificulten la democratización del SNTE.


El dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, convocó urgentemente al VIII Congreso Nacional Extraordinario para los días 7, 8 y 9 de enero de 2027, en año electoral y justo después de las vacaciones navideñas.

¿Cuál es la urgencia de haber convocado al Congreso Nacional en plena efervescencia electoral, cuando el mismo Cepeda Salas aplazó la renovación de las directivas seccionales por ese mismo motivo?

El punto central y más importante del temario de la convocatoria es, sin duda, la reforma estatutaria, porque determinará el rumbo del sindicato y los cambios que experimentará la vida interna del SNTE.

La urgencia de convocar al Congreso tiene como propósitos:

• Afianzar el control del SNTE, en momentos en que aflora y crece la inconformidad entre las bases del magisterio por el aplazamiento ilegal de las elecciones internas.

• Legalizar la permanencia de Alfonso Cepeda Salas y de su Comité Ejecutivo Nacional al frente del SNTE, cuando su periodo venció hace 2 años y 8 meses.

• Oficializar el aplazamiento de las elecciones para renovar las directivas seccionales.

• Eliminar los límites de los periodos para los cuales fueron electas las directivas seccionales, permitiendo que los dirigentes puedan reelegirse o permanecer más tiempo en sus cargos.

• Modificar los requisitos de elegibilidad de los dirigentes.

• Nombrar a Alfonso Cepeda Salas como presidente nacional del SNTE por otros 6 años.

• Establecer que la dirigencia nacional sea elegida por delegados en un Congreso Nacional, en lugar de acatar el mandato de las leyes laborales que exigen el voto universal, libre, directo y secreto para todos los niveles de la estructura sindical.

• Obstaculizar la alternancia democrática en la dirigencia nacional del SNTE.

• Permitir que los dirigentes sindicales puedan, al mismo tiempo, ser candidatos y ocupar cargos de elección popular.

• Modificar el capítulo relativo a la rendición de cuentas para blindar frente a la fiscalización los cuantiosos recursos que maneja el SNTE, ante la reforma que se avecina para que el SAT audite los recursos de todos los sindicatos.

La convocatoria no aclara hacia dónde va la reforma estatutaria ni define cuáles serán los artículos que se pretende reformar. Eso lo conocerán únicamente los delegados que integrarán el Congreso, cuando se instalen las mesas de trabajo del Congreso Nacional.

Es previsible que las reformas al Estatuto beneficien a la cúpula sindical y dificulten la democratización del SNTE.

Por eso, es necesario y urgente exigir al Comité Ejecutivo Nacional que dé a conocer a todos los agremiados las propuestas de reforma al Estatuto que llevará al Congreso.

Los trabajadores de la educación, activos y jubilados del SNTE, tenemos derecho a conocer, discutir y fijar una postura sobre las propuestas del CEN para reformar el Estatuto. También tenemos derecho a proponer reformas que conduzcan a la democratización y al saneamiento de la vida financiera del SNTE.

¡Este es un principio fundamental de la democracia que debemos instalar en el SNTE!