Maestras y Maestros del Estado de Puebla ahora tendrán la responsabilidad de detectar síntomas de sarampión en los estudiantes de las escuelas de esa entidad.
Y es que en un comunicado oficial, el Gobierno de Puebla informó sobre la puesta en marcha del “Protocolo de Actuación para la Prevención de Sarampión en Planteles Educativos”.
El Gobierno de esa entidad anunció que todas las escuelas del sistema educativo estatal, deberán aplicar este nuevo reglamento con el objetico de que el personal docente esté capacitado y pueda identificar casos sospechosos de la enfermedad y con ello contener posibles contagios.
La medida según el comunicado oficial, va en concordancia con la estrategia nacional de salud preventiva impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y cuenta con el respaldo del gobernador Alejandro Armenta.
Hasta ahí, todo suena lógico y congruente ante la situación actual de contagios: prevenir antes que lamentar. El detalle es quién termina ejecutando ese protocolo.
¿Qué dice el protocolo?
El documento establece que las escuelas deberán:
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Mantener comunicación permanente con madres y padres de familia.
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Coordinarse con autoridades sanitarias.
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Notificar inmediatamente cualquier caso sospechoso.
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Aplicar medidas de aislamiento.
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Vigilar activamente posibles contagios.
Es decir, además de lo pedagógico y cumplir con la carga administrativa habitual, ahora directivos y docentes también deberán estar en primera línea de detección epidemiológica en las escuelas.
Dos apartados
El protocolo se divide en dos bloques:
1. Acciones obligatorias ante casos sospechosos o confirmados:
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Aislamiento oportuno del estudiante.
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Notificación inmediata a la jurisdicción sanitaria.
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Búsqueda de posibles contagios con apoyo del sector salud.
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Vigilancia activa.
2. Guía práctica para directivos:
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Contactar de inmediato a familiares ante sospecha.
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Solicitar apoyo del personal de salud.
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Difundir medidas preventivas a toda la comunidad escolar.
Asimismo, se incluyen recomendaciones como el lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial, cubrebocas, higiene personal y evitar la automedicación.
¿Y el personal de salud?
El comunicado del Gobierno de Puebla subraya sobre la coordinación con el sector salud, y que el protocolo ya está disponible en todas las escuelas del estado. Así también se exhorta a que se mantenga la calma.
Eso sí, lo que no queda del todo claro es cómo se traducirá esa “vigilancia permanente” en apoyo real dentro de los planteles educativos, especialmente en aquellos con matrícula alta, grupos saturados o las siempre existentes carencias de infraestructura.
Porque sí, suena bien prevenir, detectar y canalizar casos de sarampión, pero en la práctica, quien detecta el síntoma, separa al alumno, llama a los padres, llena el reporte y mantiene la calma del grupo… suele ser el docente, esa figura que generalmente carga con la parte compleja de la estrategia.
Otra tarea más
Este es otro caso de discurso oficial que ahora habla de prevención y coordinación.
El problema es que el magisterio lo leerá como otra responsabilidad adicional en una lista que ya incluye reportes, plataformas digitales, evidencias, planeaciones y reuniones, como últimamente está sucediendo, y que lejos de disminuir, se está incrementado más.
Y es que nadie discute que es importante la prevención sanitaria en un contexto de crecientes contagios de sarampión.
Pero la pregunta inevitable entre maestras y maestros es:
¿Hasta dónde llega la responsabilidad educativa… y dónde debe empezar la sanitaria?
