No existen los pueblos indígenas para la reforma educativa, señalan maestros.


“Los maestros indígenas de Guerrero nos preguntamos por qué se pretende imponer por la fuerza la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, si ni siquiera se reconoce el derecho a la educación de los niños indígenas. Para ellos (las autoridades), los pueblos indígenas ni siquiera existimos”, reprochó Santiago García Reyes, coordinador de Escuelas para Niños Migrantes Indígenas, organismo de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg).

Entrevistado durante la marcha realizada este martes por la Ceteg y otros contingentes, García Reyes se quejó de que en la nueva reforma educativa “no existimos, ni siquiera en pintura blanca que estuviéramos; no somos considerados; es una vergüenza y una falta de respeto para los pobladores originarios de estas tierras.”

Aseguró que la situación es mucho más grave en donde hay población indígena migrante, como Acapulco, Zihuatanejo, Marquelia, Chilpancingo, Taxco e Iguala. “No nos toman en cuenta, ni siquiera las leyes orgánicas de estos municipios nos reconocen como ciudadanos de los pueblos originarios, ni mucho menos como estructura de educación bilingüe”, lamentó.

Indicó que por ello la Ceteg lucha en contra de la reforma educativa, “para que seamos considerados realmente dentro de una reforma, pero una que tenga sus bases desde abajo, desde los centros de trabajo de educación indígena, desde el maestro bilingüe de primaria y preescolar, y sobre todo los padres de familia de los niños indígenas, para que digan que es una realidad que existen sus hijos, pero que no hay escuelas bilingües suficientes en las ciudades.”

Sin duda, insistió García Reyes, “se tiene que reconocer esta diversidad cultural dentro de la reforma educativa, pero tiene que surgir desde abajo, no desde arriba, porque por ejemplo muchos niños se quedaron sin escuela porque en el ciclo escolar pasado faltaron 25 maestros bilingües, y ahora son 30 los que faltan, tomando en cuenta que tenemos grupos académicos de hasta 50 o 60 niños.”

De acuerdo con el mentor, “no sólo la falta de maestros es el problema, sino que muchas escuelas no tienen inmuebles propios, carecen de infraestructura, de Internet, equipos de cómputo, material educativo y didáctico, y sobre todo tenemos problemas con los terrenos para construir las escuelas, porque nos dicen que son muy chicos y que no tenemos derecho a esta infraestructura.”

Explicó que en Guerrero existen 22 escuelas a las que asisten niños migrantes para recibir educación primaria, y seis de preescolar, que están reconocidas con clave bilingüe, “pero el problema es que no tienen reconocimiento en sus estructuras, porque no tienen una nomenclatura de jefaturas de zona.”

La situación se complica porque también hay problemas para los niños indígenas que quieren estudiar secundaria, bachillerato y una carrera universitaria, mas “no hay respuesta a nuestra petición, nos dicen que hay muchas escuelas en las ciudades, pero nuestra preocupación es la permanencia y rescate de la lengua materna, conservarla y desarrollarla, y por el contrario la reforma educativa de Peña Nieto está matando la cultura de los pueblos indígenas”, indicó.

Fuente: La Jornada


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