Entre compadre te veas…

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Si el mismo Delgado Carrillo es secretario de educación cuando apoyó con todo la reforma de Peña Nieto, qué más podemos esperar las y los mexicanos.


No, los estudios, la experiencia o la trayectoria académica, ligada a determinado campo de conocimiento, son determinantes para ocupar un cargo en la administración pública federal o estatal. En México, el compadrazgo, el amiguismo, el “cuatismo” y quién sabe cuántos adjetivos más, son los principales rasgos que debe cubrir cualquier persona para ocupar, insisto, un cargo público.

El reciente nombramiento de Francisco Garduño al frente de la Dirección General de Centros de Formación para el Trabajo (DGCFT) así lo demuestra, y esto, lejos de ser preocupante, es alarmante por donde quiera que se mire.

Se entiende que el recién nombrado director sea fundador de MORENA, partido político que llevó a López Obrador a palacio nacional; se entiende que este personaje haya sido (y tal vez aún lo sea) cercano colaborador del expresidente Obrador; se entiende que su “trabajo político” lo haya llevado a ocupar un lugar tan importante en nuestro país como lo fue el Instituto Nacional de Migración (INM), pero, nombrarlo como Director General de estos Centros de Formación en el marco de un intento por lograr una “profunda reforma” en educación media superior: raya en la locura, cinismo o desfachatez desmedida.

Desde luego, estas afirmaciones se sostienen por todo lo que significó (y aún significa en la vida de las familias afectadas) el incendio y muerte de 40 migrantes en una estación migratoria en Ciudad Juárez, Chihuahua. Evento por el cual el mismo Garduño fue procesado y obligado judicialmente a pedir disculpas a los familiares de los fallecidos.

Si no me equivoco, a pocos se les han olvidado los videos de las cámaras de vigilancia donde se observa la forma en que comienza el incendio, pero también, el que los guardias de seguridad privada se hayan retirado del lugar dejando encerrados a los migrantes detenidos. Los relatos de los sobrevivientes que circularon a raudales en los medios de comunicación en las horas y días posteriores, fueron y son: espeluznantes y trágicos.

¿No acaso la Fiscalía General de la República (FGR) señaló que la imputación del ex director del INM se debió a que había incurrido en presuntas conductas delictivas al incumplir con sus obligaciones de proteger y dar seguridad a las personas e instalaciones a su cargo, propiciando los delitos cometidos contra los migrantes?, ¿acaso no sería esta una razón suficiente para que ni por un momento fuera considerado para volver a ocupar un cargo público en alguna de las instituciones del estado? Peor aún, lo ocurrido en Ciudad Juárez ¿fue motivo suficiente para que haya sido premiado para ocupar un lugar en la Secretaría de Educación Pública?, ¿este es “mérito” al que continuamente hace referencia Mario Delgado cuando habla de los procesos de admisión al sistema educativo nacional? Vaya: ¿este será el nuevo perfil que la nueva USICAMM solicitará a los aspirantes a concursar por un lugar en el magisterio? Pero más grave lo es aún: ¿este es el mensaje que se le envía a las y los jóvenes, adolescentes, niñas y niños para que cometan actos de impunidad y aun así resulten premiados?

En el haber del Sr. Garduño se observan estudios de maestría en Derechos humanos con una tesis intitulada “Ejército mexicano y derechos humanos. El poder la fuerza”, además de un doctorado en Ciencias Jurídicas con la tesis “Caída de las ideologías y de los partidos políticos nacionales en México. Neoliberalismo y candidaturas ciudadanas”. Pregunta seria que mi mente formula cuando escribe estas líneas: ¿cuál es la relación de estos estudios con el cargo al que recientemente fue asignado?

Claro, no soy ingenuo sobre las “formas” en que se asignan puestos en México; pero a fuerza de ser sinceros: ¿esta es la transformación tan prometida cuando la misma FGR hizo imputaciones serias en contra del Sr. Garduño?

Ahora bien, la DGCFT no es un asunto menor, porque tiene la importante y valiosa tarea de normar, operar, coordinar, controlar y evaluar el servicio de capacitación para y en el trabajo a fin de que se pueda acceder al empleo, al desarrollo económico, social y al mejoramiento del nivel de vida de la población. Según datos de la página web de esta instancia, tiene cobertura nacional en 199 planteles federales denominados Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI) y 28 Institutos de Capacitación para el Trabajo (ICAT), organismos centralizados de los gobiernos de los estados que cuentan con 282 unidades de Capacitación y 133 Acciones Móviles. Su oferta educativa la conforman 31 Campos de Formación Profesional, 55 especialidades y 207 cursos. Del 2006 a la fecha, ¿cuál es la experiencia profesional del recién nombrado DGCFT? Destaca una comisión en el órgano administrativo de previsión y readaptación social y otra comisión en el referido instituto de migración.

Bien dice el dicho “entre compadres te veas” y, si este es un “funcionario ejemplar” tal y como lo señaló Mario Delgado recientemente: qué podemos esperar en lo sucesivo.

En ciertos pueblos de nuestro bello país, cuando ocurren algunas situaciones similares a esta que estoy señalando, los pobladores suelen emplear una expresión que, desde mi perspectiva, se quedaría corta con este nombramiento: ¡Tengan tantita….!, pero bueno, si el mismo Delgado Carrillo es secretario de educación cuando apoyó con todo la reforma de Peña Nieto, qué más podemos esperar las y los mexicanos.

Pobre educación de nuestro país, tan lejos de su “excelencia” y tan cerca de sus funcionarios.

Al tiempo.


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