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En riesgo el futuro de una generación completa de estudiantes mexicanos: IMCO

México es uno de los países de América Latina que más puede rezagarse en educación a raíz de la pandemia, consideró el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

El organismo señaló que de acuerdo con el Banco Mundial, se estima que los alumnos mexicanos perderán los aprendizajes equivalentes a 1.8 grados escolares.

Como consecuencia de esto, el porcentaje de estudiantes de 15 años que no tienen habilidades básicas de lectura puede incrementar desde 44% hasta 70%.

Asimismo refirió que, según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo, por lo menos 638 mil mexicanos han abandonado sus estudios durante la pandemia debido a la transición a clases a distancia, la falta de recursos y la necesidad de trabajar.

Advirtió que la pérdida de aprendizaje en los estudiantes mexicanos afectará a los trabajadores del mañana, quienes tendrán menor acceso a empleos mejor pagados, mayor riesgo de estar en la informalidad, menor productividad y poca capacidad de innovación.

En ese sentido señaló que como consecuencia, el ingreso futuro de los trabajadores podría ser 8% menor cada año, además de que México dejaría de producir hasta 1.7% del PIB cada año, equivalente al gasto total de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Por lo anterior, el IMCO precisó que de no tomar medidas contundentes al volver a las escuelas, las pérdidas de aprendizajes ponen en riesgo el futuro de una generación completa de estudiantes.

Detalló que una vez que sea posible un regreso a clases seguro, recuperar las habilidades de los jóvenes debe ser el objetivo central de la respuesta educativa a la pandemia.

Por ello, IMCO lanzó las siguientes propuestas:

  • Generar y publicar datos sobre el abandono escolar, la pérdida de aprendizajes y el bienestar de los alumnos tras la pandemia. Estos datos deberían obtenerse de pruebas estandarizadas y ser la brújula para que autoridades, directores y maestros diseñen planes para disminuir el rezago educativo. 
  • Aprovechar las atribuciones en educación que tienen los estados para diseñar e implementar acciones locales para reincorporar a los alumnos y compensar el rezago académico, por ejemplo a través de programas de tutorías. Estas acciones deben basarse en los resultados diagnósticos y el contexto de cada región.