El despido de Marx Arriaga Navarro, de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME), generó una gran polémica en torno al destino de la educación básica en nuestro país y del modelo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). La discusión mediática giró en torno a la pertinencia de los libros de texto, la designación de Nadia López García como la nueva titular de la DGME y, por supuesto, las diferencias entre Mario Delgado y Arriaga Navarro.
Sin embargo, quedó fuera del debate la reflexión en torno a los fundamentos pedagógicos que le dan sentido a la NEM y, por supuesto, a los libros de texto de los estudiantes y a los libros del maestro (“Un libro sin recetas para la maestra y el maestro”), en sus diferentes fases. Nunca se analizaron las diferencias entre los proyectos educativos del modelo neoliberal y la Nueva Escuela Mexicana, las finalidades de ambos modelos pedagógicos y los orígenes de cada uno.
Por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), no se expresó de qué manera se dará continuidad a los planteamientos teóricos de la NEM y a sus objetivos en materia pedagógica. El cambio de Marx Arriaga se fundamentó, sobre todo, en una determinación de tipo administrativa y laboral, más que en una decisión para mejorar la condición educativa del país.
A su vez, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tampoco declaró cuáles eran los motivos de orden pedagógico que daban origen al cambio del ahora extitular de la DGME. La representante del Ejecutivo Federal mencionó que el retiro de Arriaga Navarro se suscitó por la negativa de éste para incluir algunos temas o contenidos en los libros de texto y, en consecuencia, le ofrecieron otras opciones de trabajo dentro del gobierno –oferta que Marx Arriaga no aceptó-.
Así, como se percibió en las declaraciones de la Presidenta Sheinbaum Pardo, el cambio en la DGME no obedeció a una reestructuración de orden pedagógico, a un análisis crítico-teórico acerca del rumbo de la NEM; nunca estuvieron presentes los razonamientos educativos que justificaran la salida de Arriaga Navarro y, mucho menos, se mencionó si Nadia López García tiene una propuesta pedagógica respecto a la NEM y a su continuidad o no como modelo educativo vigente para la educación básica.
Por lo visto, el despido de Marx Arriaga se subordina a decisiones internas en la SEP y a los mandatos de diversas autoridades. Con ello, parece que la educación básica y la NEM quedan en segundo plano y los intereses de otra índole tienen más peso que el destino del sistema educativo. Los fundamentos pedagógicos, que deberían debatirse para tomar decisiones en materia educativa, nunca fueron presentados, externados o replanteados.
Por ello, resulta necesario preguntarse si verdaderamente las autoridades de la SEP y del gobierno federal conocen las propuestas filosóficas y pedagógicas de la NEM o sólo hablan de la educación tomando como referencia sus apreciaciones y opiniones personales, su experiencia particular y sus “intereses privados”. Que las decisiones de la educación en nuestro país se lleven a cabo con base en fundamentos pedagógicos y no sobre la palestra del poder de la autoridad y sus objetivos propios.
