¿Dónde está Nuño, el ferviente defensor de la reforma educativa?

El futuro de la reforma educativa es incierto.  A reserva de que Andrés Manuel López Obrador cumpla su promesa de derogarla, lo cierto es que la reforma en la materia perdió defensores.

Y es que hasta antes de la elecciones, la reforma educativa era bandera de lucha del partido en el poder, del Presidente Enrique Peña Nieto, de Otto Granados, el actual Secretario de Educación, de Juan Díaz de la Torre, el líder de Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, de organizaciones de la sociedad civil como Mexicanos Primero, de diversas plumas mediáticas antilopezobradoristas y, claro, de su más ferviente defensor; Aurelio Nuño Mayer.

Es este último personaje el que, tras la elecciones presidenciales desapareció del espectro mediático, lo que es raro, sobre todo en un entorno de incertidumbre de la reforma educativa en el Gobierno de López Obrador.

Nuño Mayer no vaciló en ningún momento en defender la reforma de los ataques de quien resultó ganador en las urnas el pasado 1 de julio.

Y es que el exsecretario de educación llamó a López Obrador “traidor a la Patria” por su “alianza siniestra” con Elba Esther Gordillo para echar abajo la reforma educativa.

Acusó también que en el discurso de AMLO estaban ausentes los niños y que, lo menos importante para él era que los estudiantes “aprenden a aprender, si aprenden inglés, si la educación es la puerta para la felicidad y el progreso”.

Arremetía con particular agresividad sobre la supuesta ambición de López Obrador de reconquistar el poder político en el magisterio “a través de la dádiva, a través del control de la plaza, a través de la venta de la plaza que le ofrece Elba Esther Gordillo y la Coordinadora”.

Incluso dijo, con el dejo de soberbia que le caracteriza, que en materia educativa, “Liópez” sólo andaba confundido, era frívolo y que vivía en el pasado.

Por eso, llama la atención que un ‘Pretoriano’ de la talla de Aurelio Nuño guarde silencio ante el incierto futuro de su reforma educativa (“su” porque hay evidencia de que Aurelio Nuño es el cerebro de esa reforma), que tras las elecciones lo último que se sabe del exsecretario de educación es el llamado que hizo a los mexicanos a través de su cuenta de twitter el 1 de julio a que votaran “con alegría, convencidos de que vamos a ganar y México será una potencia”.

¿Dónde está entonces Aurelio Nuño defensor incondicional de la reforma educativa?, ¿dónde quedó Aurelio Nuño que dijo que con la reforma educativa “se liberó a los maestros” para pasar del dominio sindical a la meritocracia?, ¿dónde está el hombre que cuando Secretario de Educación dijo que la reforma educativa había sepultado “el viejo sistema de opacidad e influyentismo”?, ¿alguien ha visto a Nuño que cuando fue Secretario de Educación nos habló de la “nueva pedagogía” ‘Aprender a aprender’?, ¿dónde está Nuño, el exfuncionario de Peña que prometió subdirectores administrativos para acabar con la carga administrativa de los planteles educativos, escuelas de verano y poner la ‘Escuela al centro’?

¿Quién ha visto al exsecretario que prometió (según los resultados de evaluación docente) aumentos de salario a los maestros, créditos preferenciales del ISSSTE y “trajes a la medida”?

¿Dónde quedó el exsecretario de educación que creyó tener los méritos para ser Presidente de México por su diligencia reformista en el Gobierno de Enrique Peña Nieto?

Por el contrario, Nuño será recordado por su inaudita beligerancia y por ser un provocador profesional.  Será recordado por el despido de maestros que resistieron y no se evaluaron, y de quienes dijo que “sólo se les aplicó la ley”.

Será recordado por lucrar con la evaluación docente la cual quiso (junto con el INEE) presentarla como “un derecho de los maestros”.

Recordado no por dialogar, sino someter-desaparecer a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE).

Recordado por la persecución política contra líderes de la CNTE, pero no sentir repulsa alguna cuando se retrataba con el que un día fue el brazo derecho de Elba Esther Gordillo, es decir, Juan Díaz de la Torre.

Será recordado como el Secretario que despilfarró en comunicación social pues en su gestión en la SEP tuvo un sobreejercicio de recursos de 2,680% en comunicación social debido a que gastó mil 963 millones de pesos cuando el Congreso de la Unión sólo le aprobó 70.6 millones de pesos para ese rubro.

Peor aún, Nuño será recordado como la historia más funesta que se tenga memoria en la educación del País, pues fue el responsable político de tensar la liga del conflicto en Nochixtlán, Oaxaca, y escalar a grado tal que terminó en el asesinato de maestros y civiles.

Por esto y más, hay que insistir; ¿dónde está Aurelio Nuño, el ferviente defensor de la reforma educativa?

 

 
 

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