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Todas las vacunas contra el COVID-19 reducen la enfermedad grave y la muerte

El surgimiento de nuevas variantes del virus SARS CoV-2 que causa el COVID-19 pueden disminuir la eficacia de las vacunas, sin embargo, todas ellas reducen la enfermedad grave y la muerte, por lo que las personas que tengan oportunidad de inocularse deben hacerlo, advirtió la médica especialista Patricia Medina Guadarrama, responsable de la Clínica de Acupuntura y Fitoterapia de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante la charla Vacunación COVID-19, organizada por la Coordinación de Servicios Integrados para el Bienestar de la Unidad Iztapalapa, dijo que aun con la inmunidad funcional que proporciona el biológico y que ha contribuido a disminuir las hospitalizaciones, un individuo puede infectarse y aunque este contagio será leve, tiene la capacidad de transmitir el virus, lo cual “es algo muy importante de tener en cuenta”, porque “debemos mantener las medidas de protección”.

En este momento la población mexicana está siendo inoculada con tres tipos de vacunas: las de ARN mensajero, como la Pfizer que contiene fragmentos de ARN “con la instrucción de que el organismo produzca anticuerpos para las proteínas spike que se encuentran en la superficie de virus SARS CoV-2”, de manera que cuando el patógeno entra en el cuerpo éste ya tiene una información y es capaz de combatirlo. Es un biológico de dos dosis que debe conservarse a una temperatura de hasta menos 80 grados y, por lo tanto, es mucho más caro.

Las de adenovirus o vector adenoviral, como la de AstraZeneca, las cuales usan fragmentos del código genético del virus; éstas se mezclan con un patógeno inofensivo que envuelve los fragmentos y sirve como vehículo para transportar el material genético y promover la memoria inmunológica. Requiere una refrigeración normal y de dos o una dosis, dependiendo de la inoculación.

Otras son las de virus atenuado, que consiste en una técnica pionera que utiliza microorganismos atenuados o muertos para generar inmunidad.

Al tener estos biológicos con diferente modo de actuar tienen también distinta efectividad en el organismo, por ejemplo, Pfizer alcanza 95 por ciento; Moderna, 94 por ciento; Sputnik V, 91 por ciento; AstraZeneca, 70 por ciento; Cansino, 75 por ciento, y Johnson and Johnson, 85 por ciento.

No hay una vacuna más mala que otra, sino que todavía se están realizando estudios para conocer la efectividad de las inoculaciones en la población en general, dijo la doctora Medina Guadarrama.

A lo largo de más de un año y medio que ha durado la pandemia, se ha inmunizado a 57 por ciento de la población con una dosis y sólo a 26 por ciento con dos dosis, lo que indica que “vamos avanzando a pasos lentos”. 

En torno a la variante Delta, que es la de mayor presencia en México, señaló que la alemana estadounidense Pfizer presenta una eficacia de 64 por ciento; AstraZeneca de 67 por ciento, Sputnik V de 90 por ciento, Johnson & Johnson de 33 por ciento, mientras que para las de CanSino y Sinovac no se tienen documentados todavía resultados de los estudios al respecto.

Sobre cuál podría ser la mejor inoculación advirtió que todavía “no estamos en el punto de elegir cuál queremos, sino en el de estar informados de cómo ésta va a actuar en nuestro organismo” y generar confianza hacia su aplicación.

“Hoy sabemos cómo el virus entra a nuestro cuerpo, sufre mutaciones, se replica y provoca infección, pero también que hay una protección de 100 por ciento para casos graves y muerte y, por ello, si bien se ha incrementado el número de contagios también disminuyen las cifras de hospitalización, por lo tanto, “la mejor vacuna es la que esté disponible”.

Finalmente, insistió en que además de vacunarse, pues a mayor replicación del virus hay también una mayor posibilidad de surgimiento de nuevas variantes, es importante continuar con las medidas preventivas, porque el combate a la pandemia debe ser un esfuerzo de todos.

Fuente: UAM