Nuño contra AMLO

 

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no quiere debatir, asegura una y otra vez el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, quien ya se trae una especie de persecución contra el tabasqueño por pactar con la disidencia magisterial.

Andrés Manuel López Obrador ha sido reiterativo que de llegar a la Presidencia, echaría abajo la reforma educativa
Andrés Manuel López Obrador ha reiterado en diversas ocasiones que de llegar a la Presidencia, echaría abajo la reforma educativa

El Secretario Nuño ve oportuno el momento para descarrilar a AMLO, personaje político que si su salud se lo permite, estará en la boleta electoral para competir por la Presidencia de la República en 2018.

Hay dos cosas muy claras que mueven a Aurelio Nuño contra AMLO: defender la reforma educativa y generar un clima mediático a su favor que amplíe sus posibilidades de ser tomado como serio aspirante a la Presidencia.

Sin embargo Aurelio Nuño parece desconocer que si hay alguien que sabe capitalizar las embestidas políticas es precisamente AMLO.

El dos veces candidato a la Presidencia tiene olfato político y sabe leer el descontento que permea entre los magisterio por la hostilidad constante del Gobierno.

Y es que si algo ha lastimado el sentir de los maestros es precisamente los tres años y contando del Peñismo.

Basta citar la evaluación docente a rajatabla que trajo como consecuencia un golpe a la estabilidad laboral, así como por primera vez en la historia de este País, 3 mil 360 maestros despedidos por rechazar una política de evaluación calificada como injusta por expertos y académicos.

Y aunque la dependencia que encabeza Aurelio Nuño presuma como exitosa la evaluación del desempeño docente realizada en 2015, jamás presumirá que dicha evaluación fue antecedida por una campaña sistemática de miedo, con la amenaza constante de despido si los maestros se atrevieran a no ejercer su “derecho a la evaluación”.

En ese sentido muchos maestros que se evaluaron lo hicieron por el temor de ser despedidos, y no porque estuvieran convencidos de que era lo mejor para su desarrollo profesional.  Es decir, un grueso número de maestros evaluados están justificadamente molestos por la manera en que fueron tratados por la SEP, o lo que es lo mismo; por Aurelio Nuño.

El Secretario sabe entonces que el sistema ha dado de palos al magisterio y los ha exhibido como la causa principal del desastre educativo.   Los ha orillado a una condición vergonzosa de: te evalúas o simplemente te vas.

De ahí que AMLO claramente definido antisistema, sea el objetivo natural no solo de Aurelio Nuño, sino de todo el aparato de Gobierno, incluso el empresarial.

Y es que los cálculos empiezan a ser más precisos y el 2018 se perfila como una elección muy cerrada. El Peñismo con todo y sus once reformas estructurales se ha probado como ineficiente y corrupto.

Sumemos además que las últimas mediciones rumbo al 2018 mantienen a AMLO como el aspirante con mayores posibilidades de llegar a la Presidencia.

Si AMLO empieza a capitalizar -como parece que será-  ese descontento magisterial, todo indica que la maquinaria político-empresarial tendrá muy difícil la tarea de frenarlo, incluso si tratara de hacerlo “como sea”.

¿Se entiende entonces el abrupto encono de Nuño contra AMLO?