Las competencias profesionales en la educación actual.

 

Un grado académico superior es una buena carta de presentación.

Y es que cada vez tiene más relevancia las competencias profesionales para el desempeño de una actividad con estándares de calidad.

Las competencias profesionales son las habilidades, capacidades y actitudes que se movilizan de forma tal que la persona puede desarrollar su labor de manera eficiente y con excelentes  resultados.

Desde ahí el motivo por el cual las competencias profesionales suponen una revolución, porque se trata de uno de los requisitos prioritarios a considerar entre los aspirantes a puestos destacados de trabajo.

Porque existe un vínculo inmediato entre el perfil deseado del aspirante  y las necesidades de quien solicita personal para determinada actividad profesional.

Siempre la apuesta será por quien reúna características tales como dinamismo, polivalencia, autonomía, resolución de problemas, capacidad de respuesta ante la presión, resultados óptimos, etc.

Quien aspire entonces a un puesto de trabajo debe  tener en cuenta que no es aspirante único, que hay otros con situación similar, es decir, puestos laborales son pocos, pero aspirantes  muchos.

¿Qué criterio hará la diferencia?,  sin duda alguna las competencias profesionales.

En ese sentido, vale la pena hacer sincerarnos en torno a nuestras competencias.   Porque éstas garantizan nuestro óptimo desempeño, y más si nuestra radio laboral es el educativo, donde las competencias de un docente inciden directamente en el aprendizaje de los alumnos.

De ahí que actualmente se insiste en un perfil docente, con competencias relacionadas con la didáctica.

Así entonces, considérese importante la formación continúa para  fortalecer las habilidades.     Por ejemplo, un Master en Madrid para mejorar tus competencias profesionales es una  opción a considerar.

Un profesional debe tener muy claro que un Posgrado es sinónimo de excelencia, sólida formación académica  y  con ello un abanico de oportunidades.

Y en el terreno educativo, la certidumbre de que los alumnos obtendrán los mejores aprendizajes.