La ley en México es un fraude

 

El Gobierno Federal parece decidido a desaparecer a la CNTE. La prueba está en la ejecución de órdenes de aprehensión en contra de cuatro líderes de la Sección 22, la cabeza más visible de esa organización de maestros disidentes, quienes según la Procuraduría General de la República (PGR), podrían alcanzar penas de hasta 40 años de prisión.

Nadie podría discutir que la aplicación de la ley no solo es fundamental para que el País se rija con absoluto estado de derecho, sin embargo, de nuevo, tal como ha sido el aberrante proceder del Peñismo, se intenta derrumbar resistencias incómodas con la falsa premisa del imperio de la ley.

Y es que resulta por demás inverosímil que del lado de la Coordinadora hayan caído de un solo golpe cuatro dirigentes acusados de robo, motín y daños a propiedad ajena (y van por 29 más), en tanto que del lado institucional, es decir, del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) solo ha caído como la gran culpable y causa principal de la corrupción en el sindicato de maestros, la hoy defenestrada Maestra Elba Esther Gordillo Morales.

Lo anterior solo puede entenderse como una maniobra del Gobierno Federal para abrirle paso a la reforma educativa, y para lograrlo, tuvo que invadir la autonomía sindical del SNTE e imponer a Juan Díaz de la Torre y hacerlo promotor de la reforma entre los maestros del País so pena de correr la misma suerte de su mentora.

 Juan Díaz de la Torre,  antes fiel soldado Elbista, hoy dirigente del SNTE,  sin duda fue parte de la delincuencia organizada que hoy pesa sobre la Maestra, y que tejió durante los más de veinte años que estuvo encumbrada en el poder sindical, sin embargo, un líder Charro como el que actualmente dirige al SNTE es un activo político para el Gobierno Federal, que aunque impune a la justicia;  lo necesita para legitimar la reforma en la materia.

Basta pues la referencia para ilustrar de cuerpo entero a éste régimen perverso que padece el País,  que no vacila para aplicar la ley cuando así conviene a sus intereses, para eliminar resistencias o para construir falsos aliados.

Póngale nombre el lector a más personajes impunes que incluso “legislan” leyes en el Congreso, gobiernan Municipios, Estados o hasta el País.   Todos ellos tienen por curiosa característica que  representan la  viva imagen de la corrupción.   Pero mientras que esos personajes sigan burlando el estado de derecho  y a la vez pontificando con la Constitución en la mano;  la ley en México seguirá siendo un rotundo fraude.