Después de la evaluación…escuchemos la voz de los docentes

 

La evaluación al desempeño docente constituye el principal eje rector de la reforma educativa vigente. El servicio educativo de México a partir del 2015 organizó concursos de oposición para el ingreso, permanencia, reconocimiento y promoción de los docentes de educación básica y media superior. Después de la realización de las evaluaciones a los docentes en noviembre y diciembre del 2015, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), presenta un análisis y evaluación de la implementación de la evaluación del desempeño de docentes, directivos y supervisores en educación básica y media superior de México. Es importante referir que la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO) es quien llevo a cabo el estudio de la evaluación de la implementación de la evaluación del desempeño de los docentes en el ciclo 2015-2016.

El informe que se presenta parece completo y pertinente, recupera varios elementos importantes como: la voz de diferentes actores, la revisión de documentos oficiales, se realizan observaciones de aplicación de instrumentos, se aplican cuestionarios a una muestra representativa nacional y se hace un análisis internacional comparativo de experiencias de evaluación docente. Se reconoce el trabajo arduo y sistemático que ello implica. La presentación del informe es clara en ese sentido, organiza la información de forma ordenada y pertinente. No hay duda que es una buena labor. Incluso, se pueden enumerar algunos aspectos sobresalientes:

1) Se realiza una evaluación de la evaluación de los desempeños docentes. No es cuestión menor, es un elemento que no se puede soslayar y es un aspecto obligatorio de análisis y reflexión de la investigación educativa. Ahora, si ésta es de forma compleja e integral, es mucho mejor, pues nos permite tener una visión un poco más amplia del proceso de evaluación hacia los docentes. Sin duda, siempre faltarán elementos de análisis que puedan llevar a que se tenga un análisis más complejo de la cuestión, pero hasta el momento los elementos que se señalan posibilitan tener un panorama amplio.

2) El tener una perspectiva internacional comparativa, posibilita tener una visión compleja de la evaluación del desempeño de los docentes y no tan limitada. Qué se resalta. Parece que lo que podemos ver en el informe no es un análisis comparativo de tipo competitivo, donde lo único que podamos ver es quiénes lo hacen mejor y quiénes lo hacen peor. Una perspectiva un tanto pobre y un análisis que reproduce una vez más las desigualdades educativas. Eso no está en el informe o por lo menos no se expresa a la letra. Hay un análisis comparativo internacional contextualizado, que muestra las condiciones del proceso de evaluación en las diferentes naciones. Eso es un gran acierto. Y el INEE en ese sentido lo comunica no sólo en términos de informar, sino en términos de reestructurar la evaluación de los docentes, a través de recuperar las experiencias internacionales. En días recientes emitió un comunicado en donde se expresa que a partir de septiembre del 2017, habrá una evaluación que considerará el contexto de la escuela. Es un aspecto muy importante en la evaluación del desempeño docente. Una evaluación diversa y no homogénea.

3) Se replantea el modelo de evaluación del desempeño docente, ahora se consideran tres etapas en lugar de cuatro (aunque quizá es lo mismo, solo que se fusionan expediente de evidencias de enseñanza y planeación didáctica argumentada, pero formalmente, eran cuatro). Las tres etapas son: a) Informe de responsabilidades profesionales. Buen punto, gran tarea; b) proyecto de enseñanza, que integra el expediente de evidencias y la planeación didáctica argumentada y; c) examen de conocimientos curriculares o disciplinares y pedagógicos.

4) Se escucha la voz del docente. En términos pedagógicos parece que ello coadyuvará mucho. Además de que en lo psicológico y lo sociológico la figura del docente se puede presentar y dibujar con mejor “imagen”, después de la figura que los medios y las autoridades se encargaron de construir y difundir, recuperar la voz de los que no tenían voz, será importante en la forma de visualizar la práctica pedagógica del docente, como en la confianza que pueda desarrollar en el proceso de evaluación. Incluso, a nivel político, pude ser un tanto conciliadora con los diferentes actores; por ejemplo, con las autoridades educativas y con los del INEE.

Sin embargo, los aciertos anteriores, aunque son aciertos o buenos puntos, hay cuestiones que tendríamos que reflexionar, pues son importantes y de mucha implicación para la evaluación del desempeño docente:

a) La evaluación siempre se presentó en los diferentes medios de comunicación y escenarios como algo serio, lo es, no hay duda. La evaluación es obligatoria así lo refiere el artículo 74 de la Ley General del Servicio Profesional Docente, el incumplimiento de las obligaciones (evaluación) dará lugar a la terminación con el nombramiento del docente, sin ninguna responsabilidad para la autoridad educativa correspondiente. Aunque cabe referir, que hay muchos docentes de varios estados que no se evaluaron en el momento correspondiente, por no querer ser evaluados o por falta de información que no llegó a los docentes en tiempo y forma. La cuestión es, si es algo tan serio y delicado, en tanto que afecta de forma importante las condiciones laborales de los docentes, por qué primero evaluar y después evaluar los errores del proceso de evaluación del desempeño docente. Parece ser que la reforma educativa desde un inicio parte al revés, como otros aspectos que impulsa la reforma. En estos momentos estamos ante situaciones delicadas de evaluación, docentes que salieron con resultados insatisfactorios en el ciclo 2015-2016 presentan este año su segunda oportunidad, probablemente con un panorama mejor, pero mientras, lo psicológico siempre los andará persiguiendo. Hay voces de los docentes en el informe que presenta el INEE, que refieren que debido a los problemas técnicos y de logística no pudieron realizar las etapas como debían. Y su resultado es un hecho: INSATISFACTORIO. Qué piensan hacer las autoridades, cuando ellos saben de los problemas que enfrentaron los docentes en la evaluación. No es ético considerar a una evaluación como tal, si en principio rompe los principios. Evaluar bajo las condiciones como evaluaron no es aceptable ni válido. Ni es serio ni es humano.

b) El gran reto es evaluar a partir de la contextualización. México es una región con una sociedad plural y diversa. Proponer realizar una evaluación no homogénea es una labor nada sencilla. Ojala se cristalice y podamos tener una evaluación integral y diversa. De lo contrario, estaremos reproduciendo una vez más las desigualdades educativas. Y así, no se puede leer una evaluación justa.

c) Tienen que atender las condiciones heterogéneas de los docentes de educación secundaria. Muchos en algunas entidades, como el caso del estado de México, imparten un número diverso de asignaturas, en muchas ocasiones muy distinta al perfil de formación. Qué pasa en la evaluación, que se genera un conflicto administrativo y pedagógico, pues en qué área se le evalúa, en la que está formado o en la o las que lleva su práctica pedagógica. Ello es un problema psicológico y pedagógico para el docente al momento de evaluarlo, los testimonios del informe lo refieren. Ello fue una cuestión que nunca consideraron las autoridades educativas, ahora, solo abonó un elemento al malestar docente.

El informe que se presenta es rico en información y análisis, ahora, lo que se espera es que las acciones se lleven de la mejor manera para mejorar el proceso de evaluación del desempeño docente. Parece que lo anterior ayuda a comprender porqué de la resistencia de los docentes a la evaluación. Ahora esperemos que las acciones propuestas por el INNE se puedan cristalizar y abonar elementos para la tan anhelada calidad educativa. Mientras tanto, la tarea es estar atentos a los procesos de evaluación, y más, estar al pendiente de las acciones de mejora. Esperemos que después del tormento venga la calma. Que después de la evaluación, se escuche al docente con atención. Que se haga visible la voz del docente, no más oídos sordos. Ojalá, así sea. Autoridades, pensemos en un voto de confianza pedagógica, no electoral.