Por: ANEL GUADALUPE MONTERO DÍAZ.

@Anelin00

Este ciclo escolar,  el curso básico obligatorio de formación continua para maestros en servicio 2011, que deben cursar los profesores de México, se denomina “Relevancia de la profesión docente en la escuela del nuevo milenio”. A través de este artículo pretendo analizar desde el título del curso, hasta los seis temas y dos subtemas que estructuran el seminario.

  1. EL TÍTULO

Para hablar de “profesión docente”, primero debemos analizar las condiciones de vida y trabajo de los profesores de este país. El Dr. Ángel Díaz Barriga, analiza lo que califica como “visión de empleado” de los docentes en México:

“(…)Más allá de la pauperización —disminución del poder adquisitivo— de tal salario, lo más grave es cómo el docente ha internalizado la función de empleado, (…) El maestro actúa como empleado y por desgracia podemos afirmar que internaliza este papel. (…)en América Latina se ve obligado a defender su salario como los demás obreros: marchas, plantones, movilizaciones u otro tipo de expresiones (maestros crucificados en Bolivia, huelga de hambre rotativa frente al Congreso argentino). El problema de fondo es que el sentido intelectual y profesional de su labor ha quedado marginado, la dimensión profesional sólo se ha reducido a un discurso[i]

 Lo que significa que dadas las condiciones de trabajo, más que un profesional inmerso en un campo de trabajo que le exige productividad, el docente promedio mexicano lucha por conquistar un salario que le permita un nivel de vida digno y decoroso. La llamada “revalorización magisterial”, conlleva condiciones de vida y de trabajo del docente, muy diferentes a las actuales.

 Lo anterior nos lleva a la próxima reflexión ¿cuál es la escuela del nuevo milenio a la que se refieren los autores del curso?

  • La escuela como símbolo de movilidad social es sólo un mito. Nada garantiza al padre de familia que invierte en la educación de su hijo (en muchas ocasiones se considera como “la única herencia” que recibirá la persona en su vida) que al terminar sus estudios universitarios, conseguirá empleo , ni que la situación económica del individuo será mejor que la de sus padres.
  • La escuela como espacio de formación ciudadana es rehén de iniciativas que buscan adoctrinar al educando con estímulos que relacionen la vida diaria del niño con determinada postura política. En Veracruz, no era raro observar durante algún tiempo, la mayoría de los planteles pintados de color rojo y panfletos para preescolares denominados “El rojo siempre es el mejor” que muestran cómo un niño escoge siempre el color rojo en las opciones que le muestran una gama de verdes, azules y amarillos.
  • La escuela como espacio emergente para solucionar los problemas del país. Dentro de las características del Plan y Programa de estudios de 2009, se destaca la incorporación de temas que se abordan en más de una asignatura y cito textual:

“se busca que dicha integración responda a los retos de una sociedad que cambia constantemente y requiere que todos sus integrantes actúen con responsabilidad ante el medio natural y social, la vida y la salud, y la diversidad cultural”[ii]

 En base a los criterios anteriores, el Plan y Programa 2009, define específicamente ocho temas que en educación primaria se desarrollan de manera transversal: igualdad de oportunidades entre las personas de distinto sexo, educación para la salud, educación vial, educación del consumidor, educación financiera, educación ambiental, educación sexual, educación cívica y ética y educación para la paz.

 Se demanda que estas temáticas sean una referencia para la reflexión y la práctica educativa y es válido, pero también constituye un grave error de parte del gobierno federal , considerar a la escuela un saco donde todo cabe. Si bien es cierto que es en la escuela donde se educa a los niños, la educación es un proceso que dura toda la vida y considera no sólo la escuela, sino a la familia y a la sociedad.

 En ese sentido, cada actor dentro del proceso educativo debe asumir la parte de responsabilidad que le corresponde. Sólo así dejarán de culpar a la escuela por asuntos que escapan a su radio de acción. Es lamentable encontrar medios como el universal, con noticias como: “escuelas: fábricas de niños obesos”[iii]…y así queremos que la sociedad revalorice el papel del docente en la escuela.

  • La escuela como baluarte de la calidad educativa. En este momento existe un énfasis en la certificación de los profesores de parte de la Secretaría de Educación Pública, pero esto no necesariamente impacta la calidad de la educación que recibe el alumno.  Hasta el momento, todo parece demostrar que se apuesta porque el profesor “tome” (como aspirina) tal o cual “curso o diplomado” sin que analice críticamente la aplicación del mismo en su práctica docente.

Un ejemplo muy claro es el diplomado para profesores de carácter obligatorio que se lleva a cabo desde hace dos ciclos escolares. El año pasado, el módulo I planteó los argumentos de Édgar Morín desde el paradigma de la complejidad, donde quedaba claro que los fenómenos actuales (incluyendo el educativo) deben ser abordados desde varias disciplinas, tomando en cuenta múltiples factores (de ahí la complejidad), en la práctica, sin embargo, los programas estatales están enfocados a elevar la calidad de la educación tomando como ÚNICO referente el examen de ENLACE y de repente, en las aulas ya no se aprende para la vida, sino para acreditar el examen que además (para que el profesor no proteste) significará un estímulo económico extra para el educador.

  • La escuela como espacio de alfabetización digital. Existe todavía una resistencia del docente por utilizar la tecnología como un espacio de superación personal y profesional. Desde que al entregar el equipo de enciclomedia algunos directores de escuela manifestaron la consigna: “si se descompone, lo pagas tú”, los profes mejor ni lo tocaron, por lo que es pertinente en este rubro la consigna de Perrenaud: “el docente es el primero que debe poseer las competencias que se promoverán en los alumnos”.

Para finalizar, es evidente que al contrastar el discurso con la realidad, es decir, el planteamiento del curso con la práctica docente real de los profesores,  en un primer análisis el curso básico 2011-2012 no promueve nada nuevo: promover cambiar desde fuera lo que requiere una profunda transformación desde dentro. El profesor debe verse en el espejo con nuevos ojos, que le permitan reconocer los signos de los tiempos: la seguridad es cosa del pasado.


[i] Ángel Díaz Barriga y Catalina Inclán Espinosa. “El docente en las reformas educativas: sujeto o ejecutor de proyectos ajenos”. Revista Iberoameticana No. 25. Profesión Docente. Abril, 2001.http://www.rieoei.org/rie25a01.htm

[ii] Plan y Programa de Estudios de Educación Primaria. 2009. Primer Grado. Pp. 15-16

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