Cuando el docente pierde la libertad de atreverse, lo pierde todo

 

Nota del editor: el presente texto es un discurso del Profesor Fredy de Jesús Góngora Cabrera y se reproduce aquí por ser de interés público y magisterial.

Porque te di alas de libertad que nada ni nadie te detenga.

“El valor de tus logros es directamente proporcional a la cantidad de lágrimas que derramas para conseguirlos”.

Quienes viven conmigo y que hoy me acompañan, quienes conocen mi historia y quienes me amaron  con un amor infinito y que hoy   no se encuentran conmigo para poder compartir este premio saben el verdadero significado de lo  que realmente trato de decir con esta frase.

La vida,  es un breve espacio de tiempo donde cada quien  define  la forma como quiere vivirla, la vida,  es un breve espacio de tiempo y una oportunidad para transformar tu entorno en un lugar para disfrutar y para amar.

Muy buenos días tengan todos ustedes amigos y personalidades que esta mañana nos acompañan.

Hoy,  es un día muy especial para la vida de los que amamos la educación, un día para agradecer a  Dios  sus grandes bendiciones.

Hace 5 años tome la decisión de cambiar el rumbo de mi vida como educador, dejar de enseñar y comenzar a inspirar.

La tarea no ha sido  fácil y me ha  llevado  tiempo descubrir que para ser maestro,  además de vocación y pasión se necesita de mucho amor, porque en este instante donde la educación es duramente criticada y atacada desde distintos ángulos solo el amor es capaz de sobre llevar esta hermosa profesión, un amor que todo lo puede y que todo lo soporta.

Han sido 5 años de agradables  experiencias y diversos reconocimientos que comparto con todo el equipo de trabajo de los Nuevos Alquimistas, maestros, alumnos y padres de familia que se ha atrevido  a ver a la escuela como una herramienta para transformar la comunidad.

Los Nuevos Alquimistas somos una comunidad que nos hemos arriesgado a  emprender un viaje con alas de libertad,  donde el liderazgo compartido y los ambientes creados nos han permitido conformar  un verdadero equipo colaborativo que sobrepasa nuestros defectos y nuestras debilidades.

En 2014 tuve la oportunidad de recibir el premio Nacional ABC, un premio que me cambio la vida y que me hizo ver la educación desde otro punto de vista, descubrir  esas pequeñas cosas que le dan valor a los seres humanos, ser testigo de distintas historias y de emocionarse hasta las lágrimas cuando vez los sueños cumplidos de muchos maestros como los cientos que hay en Yucatán que se atrevieron a hacer las cosas diferentes, que se atrevieron a convertir lo ordinario en extraordinario.

En estos 3 últimos años he tenido la oportunidad de realizar varios viajes, y esto lo digo con mucha humildad, viajes  que en mi infancia jamás imagine cumplir y que estos han tenido  un solo propósito en mi vida,  el  de demostrar que la confianza, la fe  y el trabajo en equipo puede dar resultados. Despertar la confianza de que podemos lograr muchas cosas si nos lo proponemos sin importar nuestras condiciones, que podemos cambiar nuestro mundo porque como dijera Don Quijote de La Mancha, Cambiar al mundo no es locura ni utopía, sino justicia.

Al inicio de mi carrera creí que un buen maestro era aquel que lograba las mejores calificaciones con sus alumnos, aquel que ganaba todos los concursos escolares,  pero el tiempo y el amor por mi pueblo y mi propia historia me hicieron  descubrir que el verdadero maestro es aquel que logra arrancarles las penalidades y las frustraciones a los niños y  cambiarlas por esperanza, un buen maestro es aquel que le devuelve a los niños su derecho a la libertad y a la creación.

Es muy posible que mis alumnos puedan olvidar  fechas importantes, que tengan dificultades para comprender un texto o para resolver problemas matemáticos,  pero de lo que estoy seguro es que nunca olvidaran que en nuestra escuela están descubriendo sus potencialidades para transformar su propio destino,  descubriendo  que lo más importante de la vida no es solo  lo que puedan aprender sino lo que puedan transformar.

Hoy me siento muy contento de recibir esta distinción y quiero hacerla a nombre de mis compañeros que también son acreedores en gran parte de ella. Maestros que han asumido la educación con responsabilidad y que se han sumado a esta gran labor de educar y de inspirar.

Quiero agradecer  al Gobernador Rolando Zapata Bello esta oportunidad de cumplir un sueño, de recibir,     un reconocimiento en mi propia tierra. Una tierra de maestros responsables que están poniendo el alto el nombre de Yucatán, Un  Yucatán donde se respira tranquilidad y seguridad.

A nuestro Secretario  de Educación Víctor Caballero, un amigo que ha creído en este proyecto y que se ha convertido junto con el equipo de Comunicación Social de esta dependencia en portavoces de  las labores de los buenos maestros.

Quiero comentarles que hace algunos meses el Secretario menciono estas palabras en nuestra escuela “quiero reconocer en Fredy a todos los maestros de Yucatán, a esos maestros que dan más de lo que les corresponde, que hacen a un lado problemas personales y  limitaciones y que van más allá de un compromiso personal,  para entregarse por completo a la  a la educación, porque solo ella puede cambiar vidas.”

Quiero agradecer también al comité dictaminador, maestros de una gran trayectoria que depositaron en mí su confianza de ser maestro distinguido, un laudo que recibo con mucha humildad  a nombre de todos los maestros de Yucatán.

Gracias a Manuel Bravo representante de Mexicanos Primero por ser el puente que nos ha permitido llegar a otras parte de México y de Europa para decir que en Yucatán existen buenos maestros que tienen Voz y que la están levantando a través de prácticas exitosas.

Agradecer también a mis amigos, maestros  y familiares que hoy me acompañan y que de alguna forma han contribuido en mi labor profesional.

A mi esposa Carla y a mis hijos Israel, Alejandra y Emiliano quiero darles las gracias de forma muy especial, un gracias que lleva dentro comprensión y   perdón ,   por haberme  permitido compartir mi tiempo y sobretodo,  por escucharme con cariño, paciencia  y mucho  amor la pasión que llevo dentro y que muchas veces no puedo controlar.

Para finalizar.

Quiero agradecer a dos seres que queridos que ya no  están conmigo,  a mi padre que me enseño a hacerme un hombrecito solo y que me dijo antes de morir: “trata de ser un hombre de bien y nunca tomes lo malo de mi”

Y Por último a mi madre, y lo que voy a decir de ella deseo que el día de hoy se convierta en un mensaje para todos aquellos que aman la profesión de ser maestros.

Mi madre fue  una guerrera que a pesar de sus  limitaciones supo forjar en mi alma la capacidad para no conformarme nunca, para atreverme a ver el mundo con otros ojos, para  romper paradigmas, para construir puentes donde no los hubieran, para luchar por mis ideales sin importar nuestra  condición social y nunca, NUNCA  echarle la culpa a lo que no tengo o lo que otros no me puedan dar, para hacer de los problemas  retos que me permitieran cambiar mi propio destino y el de otros.

Ella ha sido mi más grande inspiración y le agradezco infinitamente lo que hizo por mí y por hacerme entender   que para ser un maestro de excelencia primero tengo que amar a la vida y amar a mi prójimo como a mí mismo para darles lo mejor de mí, PARA DARLES ALAS DE LIBERTAD PARA QUE NADA NI NADIE LOS DETENGA.